A SANGRE FRÍA

sábado, 16 de enero de 2021

SOFÍA ZHUKOVA: LA ABUELA ASESINA

Berezovka es una remota población rusa de unos veinte mil habitantes, cerca de la frontera con China. Otra de tantas poblaciones más o menos tranquilas que se encuentran en tierras del país más extenso del mundo, más concretamente en Siberia. Esa tranquilidad se interrumpió con el arresto de Sofia Zhukova, una mujer de 80 años acusada de dar muerte a tres personas.

La asesina habría cometido siete crímenes -aunque solamente pudieron demostrarse tres-, después de los asesinatos, habría descuartizado los cuerpos y con su carne preparaba bocadillos y dulces que regalaba a sus vecinos y demás personas de su barrio, muy amablemente, dato que resultaba extraño ya que normalmente se mostraba como una persona uraña y maleducada.


El modus operandi, al parecer era siempre el mismo, atraer a sus víctimas en su casa, golpearlas con un hacha y trocearlas. Su primera víctima podría haber sido un niño aL que mató en 2005, al parecer por hacer demasiado ruido mientras jugaba en la calle. Le siguieron Vasily Shlyakhtich, un conserje de 52 años de edad al que Zhukova acusó de haberla violado, aunque los investigadores ponen en duda dicha versión. Otra de sus víctimas sería una amiga, que residía con ella de unos 80 años de edad. La última persona asesinada fue una niña de siete años, Anastasia Alexeenko.

El arresto no se produjo hasta diciembre de 2019 después de que la policía fuera alertada mientras restos humanos eran devorados por perros callejeros. Después, en el registro de la vivienda de la asesina se encontraron varios restos humanos troceados en un congelador. Tras obtener muestras de ADN se corroboró que pertenecían a las víctimas anteriormente mencionadas.

Sofia Zhukova murió a finales de diciembre de 2020 por complicaciones en su salud, derivadas tras contraer el virus de Covid-19 mientras se encontraba a la espera de juicio.







jueves, 19 de septiembre de 2019

GARY RAY BOWLES: EL ASESINO DE LA I-95


Nació el 22 de enero de 1962 en Clifton Borge (Virginia), hijo de un minero que murió antes de que Bowles naciera, víctima de una enfermedad pulmonar fruto del duro trabajo en las minas. Este terrible desenlace marcaría su vida para siempre.

Se crió en otra ciudad de Virginia, Rupert. Su madre se casó varias veces y su segundo padrastro fue un alcohólico violento que abusaba a toda la familia. Harto de las palizas, cuando contaba con trece años de edad le hirió de gravedad tras una refiega. Marchó de casa al ver que su madre no quería separarse. En los años venideros se dedicó a la prostitución con homosexuales.

En 1982 fue ingresado en prisión por maltratar a su novia, y allí pasó 6 años. Fueron los inicios de una carrera criminal que ya no abandonaría. En 1991 fue condenado a cuatro años por el robo de un bolso a una anciana. En dos años salió en libertad.

Los asesinatos

Bowles comenzó a matar el 15 de marzo de 1994, en Daytona Beach, Florida. Todas sus víctimas fueron hombres homosexuales. El primero fue John Hardy Roberts, de 59 años, quien le había ofrecido un lugar temporal donde vivir. Lo golpeó y estranguló. Luego le robó una tarjeta de crédito. No se molestó en tomar precauciones para evitar ser identificado pues la policía encontró numerosas huellas suyas en la escena del crimen, por lo que desde el primer momento supieron quién fue el asesino. Sin embargo, antes de ser atrapado, cometería cinco crímenes más en seis meses.


Los siguientes asesinatos serían itinerantes, en diversos estados. Todas las víctimas residían cerca de la autopista I-95, de ahí que la policía le nombrara ‘el asesino de la I-95’. El ‘modus operandi’ siempre fue el mismo: golpear y estrangular a sus víctimas. Mató a David Jarman, de 38 años en el condado de Nassau, Florida; a Milton Bradley, de 72 en Savannah, Georgia; Alverson Carter, Jr, de 47 en Atlanta, Georgia; Albert Morris, de 38 en Wheaton, Maryland y la última víctima Walter Jamelle Hinton en Jacksonville Beach, Florida. La policía iba tras él pero siempre lograba huir y no fue hasta después del último crimen que lograron detenerle, el 22 de octubre de 1995. El criminal confesó todos los crímenes.

Juicio y sentencia

En mayo de 1996, Bowles se declaró culpable del asesinato de Walter Jamelle Hinton, ocurrido en noviembre de 1994. Por ello fue condenado a la pena capital pero la Corte Suprema de Florida revocó la sentencia al permitir que el jurado popular que le juzgaba supiera que Bowles odiaba a los homosexuales y que sus víctimas lo eran. Se le otorgó una nueva audiencia pero no cambió nada. En 1999 de nuevo, se le condenó a pena de muerte.

Finalmente, el 22 de agosto de 2019, Gary Ray Bowles fue ejecutado mediante inyección letal en la prisión estatal de Florida de Starke. Su última comida fueron tres hamburguesas con queso, patatas fritas y tocino.


miércoles, 14 de agosto de 2019

TAMARA SAMSONOVA: LA ABUELA DESCUARTIZADORA


El 26 de julio de 2015 unas bolsas de basura tiradas junto al estanque de la calle Dimitrova número 10 de San Petersburgo, llamaron la atención de un vecino del lugar que paseaba por allí. La curiosidad le pudo y decidió abrir una de aquellas bolsas de plástico azules. Seguro que el hombre se arrepentiría más tarde de haberlas abierto. Los restos descuartizados de un cuerpo humano se hallaban en su interior, envueltos en una cortina de baño.

La investigación policial se inició en tratar de averiguar quién o quiénes habían depositado aquellas bolsas de basura en aquel lugar. Para ello se dispusieron a localizar alguna cámara de seguridad que pudiera haber en algún comercio cercano. Por suerte, una tienda de la misma calle, hacía poco que los propietarios habían instalado un sistema de cámaras de vigilancia. Tras analizarlas vieron en unas imágenes grabadas de hacía pocos días a una anciana transportando las bolsas. Aquella mujer vivía en el portal junto a la tienda y cuando los policías la localizaron en su domicilio, ella confesó haber matado a su inquilina. Tamara Samsonova, de 68 años de edad admitió ser la autora de la muerte de su casera, Valentina Ulanova, de 79, mujer con la que convivía. Al parecer había discutido con ella y la envenenó añadiendo una gran cantidad de Fenazepam una benzodiacepina indicada para algunas patologías mentales. Cuando Ulanova quedó dormida, Samsonova la descuartizó. Primero serró la cabeza, después cortó el cuerpo por la mitad y finalmente lo cortó en pedazos más pequeños. Necesitó varias bolsas de basura y realizó hasta seis viajes para deshaceres de todas.


En el registro que los investigadores realizaron en su domicilio, encontraron los restos de una montura de la cortina de baño con la que envolvió el cuerpo de su casera, además de restos de sangre, una sierra y cuchillos ensangrentados con los que había descuartizado a Ulanova; además hallaron un diario escrito por la asesina en tres idiomas: ruso, inglés y alemán en los que relataba haber cometido un total de 11 asesinatos durante 15 años, y varios libros de magina negra y ocultismo. Aunque se puso en duda si realmente cometió tantos crímenes, sí que la policía pudo corroborar el asesinato de un inquilino suyo ocurrido en 2003, ya que diversas partes de su cuerpo fueron encontradas en un suburbio de San Petersburgo por aquel entonces. Entre las demás víctimas podrían encontrarse varios vecinos, su marido (que según ella la abandonó en el año 2000) y su suegra, aunque este extremo no pudo ser comprobado.


El 26 de noviembre de 2015 fue declarada demente por un tribunal ruso, tras conocerse los resultados del examen psiquiátrico a la que fue sometida, aludiendo que era un peligro para la sociedad y para ella misma. Desde entonces se encuentra recluida en un psiquiátrico especializado en la ciudad de Kazán.

domingo, 4 de agosto de 2019

NIKOS METAXAS: EL ASESINO SERIAL DE CHIPRE


Chipre conocía el primer caso de asesino serial de su historia. En la pequeña isla del Mediterráneo oriental de tan solo 9251 km2 y poco más de 1.200.000 habitantes, emergió Nikos Metaxas, detenido el 20 de abril de 2019 confesando ser el autor de varios asesinatos.

El 18 de abril de 2019 unos turistas descubrían en un pozo de una mina abandonada en el pueblo de Mitsero -a 30 kilómetros al oeste de la capital chipriota, Nicosia-  el cuerpo de una mujer. Seis días después apareció el cadáver de otra mujer. Las víctimas eran de origen filipino – Chipre cuenta con una importante población oriunda de Filipinas dedicada principalmente al servicio doméstico-. Una tenía 28 años de edad y constaba como desaparecida desde verano de 2018. La otra tenía una hija de 6 años y estaban en paradero desconocido desde la primavera de 2018.

Tras las investigaciones policiales fue detenido Metaxas, un militar de 35 años de edad que había contactado con las víctimas a través de una web de citas, quien en el interrogatorio al que fue sometido, confesó haber asesinado a las tres, estrangulando a las dos mujeres adultas después de haber mantenido relaciones sexuales con ellas.

El hallazgo de los dos cuerpos y la confesión del asesino conmocionó e indignó a partes iguales a la sociedad chipriota, especialmente a asociaciones feministas que acusaban a las autoridades de pasividad, racismo y machismo porque no se emplearan a fondo en la investigación de 22 mujeres inmigrantes desaparecidas recientemente en la isla. Varios medios chipriotas recordaron sobre estas desapariciones, el llamamiento que hizo al respecto en 2018 el presidente de la asociación de empleados domésticos, Luis Kutrukidis.

Apenas una semana después de los hallazgos de las primeras víctimas, la policía chipriota encontró el cuerpo de una tercera mujer, tal y como les indicara Metaxas al confesar un tercer crimen y el lugar donde yacía el cuerpo. El asesino no recordaba la identidad ni su nacionalidad, tan sólo que la mató en verano de 2018. Además ese mismo día, el 25 de abril confesó otros tres asesinatos más, una mujer rumana, de 36 años de edad, su hija de ocho, ambas desaparecidas en septiembre de 2016 y otra mujer filipina de 30 años de edad, cuyos cuerpos depositó en unas maletas y los tiró a un lago.
Nikos Metaxas
El 27 de abril los investigadores localizaban en el Lago Rojo de Mitsero dos maletas con bloques de cemento para facilitar el hundimiento, cuyo interior contenían cuerpos en avanzado estado de descomposición.

La presión política y social por la aparente desidia con que las autoridades policiales y judiciales llevaron el caso hizo que el 2 de mayo dimitiera el ministro de Justicia chipriota, Ioanas Nikolau, quien acusó a la policía de no haberle informado lo suficiente sobre el caso. Un día después sería destituido el jefe de la Policía Nacional, Zacharias Chrysostomou.

El 5 de mayo fue encontrada la quinta víctima del asesino que correspondería a la niña rumana de 8 años desaparecida junto a su madre en septiembre de 2016, que tal y como había confesado el asesino, se encontraba dentro de otra maleta hundida en el Lago Rojo.

El 4 de junio fue hallada la sexta víctima en el lago, también dentro de una maleta, maniatada. Correspondería a una mujer filipina de unos 30 años de edad.

Finalmente, el 12 de junio fue hallada la séptima y última víctima del capitán asesino, la niña de 6 años, hija de la segunda mujer hallada en el pozo de Mitsero. La pequeña, se encontraba en avanzado estado de descomposición y envuelta en una sábana atada en un bloque de cemento, en el Lago Rojo a seis metros de profundidad, entre unas cañas.

El juicio se celebró rápidamente, el lunes 24 de junio, tan sólo 12 días después del hallazgo de la última víctima. Nikos Metaxas fue condenado a siete cadenas perpetuas, una por cada asesinato, siendo la condena más alta impuesta en Chipre.