A SANGRE FRÍA

miércoles, 14 de agosto de 2019

TAMARA SAMSONOVA: LA ABUELA DESCUARTIZADORA


El 26 de julio de 2015 unas bolsas de basura tiradas junto al estanque de la calle Dimitrova número 10 de San Petersburgo, llamaron la atención de un vecino del lugar que paseaba por allí. La curiosidad le pudo y decidió abrir una de aquellas bolsas de plástico azules. Seguro que el hombre se arrepentiría más tarde de haberlas abierto. Los restos descuartizados de un cuerpo humano se hallaban en su interior, envueltos en una cortina de baño.

La investigación policial se inició en tratar de averiguar quién o quiénes habían depositado aquellas bolsas de basura en aquel lugar. Para ello se dispusieron a localizar alguna cámara de seguridad que pudiera haber en algún comercio cercano. Por suerte, una tienda de la misma calle, hacía poco que los propietarios habían instalado un sistema de cámaras de vigilancia. Tras analizarlas vieron en unas imágenes grabadas de hacía pocos días a una anciana transportando las bolsas. Aquella mujer vivía en el portal junto a la tienda y cuando los policías la localizaron en su domicilio, ella confesó haber matado a su inquilina. Tamara Samsonova, de 68 años de edad admitió ser la autora de la muerte de su casera, Valentina Ulanova, de 79, mujer con la que convivía. Al parecer había discutido con ella y la envenenó añadiendo una gran cantidad de Fenazepam una benzodiacepina indicada para algunas patologías mentales. Cuando Ulanova quedó dormida, Samsonova la descuartizó. Primero serró la cabeza, después cortó el cuerpo por la mitad y finalmente lo cortó en pedazos más pequeños. Necesitó varias bolsas de basura y realizó hasta seis viajes para deshaceres de todas.


En el registro que los investigadores realizaron en su domicilio, encontraron los restos de una montura de la cortina de baño con la que envolvió el cuerpo de su casera, además de restos de sangre, una sierra y cuchillos ensangrentados con los que había descuartizado a Ulanova; además hallaron un diario escrito por la asesina en tres idiomas: ruso, inglés y alemán en los que relataba haber cometido un total de 11 asesinatos durante 15 años, y varios libros de magina negra y ocultismo. Aunque se puso en duda si realmente cometió tantos crímenes, sí que la policía pudo corroborar el asesinato de un inquilino suyo ocurrido en 2003, ya que diversas partes de su cuerpo fueron encontradas en un suburbio de San Petersburgo por aquel entonces. Entre las demás víctimas podrían encontrarse varios vecinos, su marido (que según ella la abandonó en el año 2000) y su suegra, aunque este extremo no pudo ser comprobado.


El 26 de noviembre de 2015 fue declarada demente por un tribunal ruso, tras conocerse los resultados del examen psiquiátrico a la que fue sometida, aludiendo que era un peligro para la sociedad y para ella misma. Desde entonces se encuentra recluida en un psiquiátrico especializado en la ciudad de Kazán.

domingo, 4 de agosto de 2019

NIKOS METAXAS: EL ASESINO SERIAL DE CHIPRE


Chipre conocía el primer caso de asesino serial de su historia. En la pequeña isla del Mediterráneo oriental de tan solo 9251 km2 y poco más de 1.200.000 habitantes, emergió Nikos Metaxas, detenido el 20 de abril de 2019 confesando ser el autor de varios asesinatos.

El 18 de abril de 2019 unos turistas descubrían en un pozo de una mina abandonada en el pueblo de Mitsero -a 30 kilómetros al oeste de la capital chipriota, Nicosia-  el cuerpo de una mujer. Seis días después apareció el cadáver de otra mujer. Las víctimas eran de origen filipino – Chipre cuenta con una importante población oriunda de Filipinas dedicada principalmente al servicio doméstico-. Una tenía 28 años de edad y constaba como desaparecida desde verano de 2018. La otra tenía una hija de 6 años y estaban en paradero desconocido desde la primavera de 2018.

Tras las investigaciones policiales fue detenido Metaxas, un militar de 35 años de edad que había contactado con las víctimas a través de una web de citas, quien en el interrogatorio al que fue sometido, confesó haber asesinado a las tres, estrangulando a las dos mujeres adultas después de haber mantenido relaciones sexuales con ellas.

El hallazgo de los dos cuerpos y la confesión del asesino conmocionó e indignó a partes iguales a la sociedad chipriota, especialmente a asociaciones feministas que acusaban a las autoridades de pasividad, racismo y machismo porque no se emplearan a fondo en la investigación de 22 mujeres inmigrantes desaparecidas recientemente en la isla. Varios medios chipriotas recordaron sobre estas desapariciones, el llamamiento que hizo al respecto en 2018 el presidente de la asociación de empleados domésticos, Luis Kutrukidis.

Apenas una semana después de los hallazgos de las primeras víctimas, la policía chipriota encontró el cuerpo de una tercera mujer, tal y como les indicara Metaxas al confesar un tercer crimen y el lugar donde yacía el cuerpo. El asesino no recordaba la identidad ni su nacionalidad, tan sólo que la mató en verano de 2018. Además ese mismo día, el 25 de abril confesó otros tres asesinatos más, una mujer rumana, de 36 años de edad, su hija de ocho, ambas desaparecidas en septiembre de 2016 y otra mujer filipina de 30 años de edad, cuyos cuerpos depositó en unas maletas y los tiró a un lago.
Nikos Metaxas
El 27 de abril los investigadores localizaban en el Lago Rojo de Mitsero dos maletas con bloques de cemento para facilitar el hundimiento, cuyo interior contenían cuerpos en avanzado estado de descomposición.

La presión política y social por la aparente desidia con que las autoridades policiales y judiciales llevaron el caso hizo que el 2 de mayo dimitiera el ministro de Justicia chipriota, Ioanas Nikolau, quien acusó a la policía de no haberle informado lo suficiente sobre el caso. Un día después sería destituido el jefe de la Policía Nacional, Zacharias Chrysostomou.

El 5 de mayo fue encontrada la quinta víctima del asesino que correspondería a la niña rumana de 8 años desaparecida junto a su madre en septiembre de 2016, que tal y como había confesado el asesino, se encontraba dentro de otra maleta hundida en el Lago Rojo.

El 4 de junio fue hallada la sexta víctima en el lago, también dentro de una maleta, maniatada. Correspondería a una mujer filipina de unos 30 años de edad.

Finalmente, el 12 de junio fue hallada la séptima y última víctima del capitán asesino, la niña de 6 años, hija de la segunda mujer hallada en el pozo de Mitsero. La pequeña, se encontraba en avanzado estado de descomposición y envuelta en una sábana atada en un bloque de cemento, en el Lago Rojo a seis metros de profundidad, entre unas cañas.

El juicio se celebró rápidamente, el lunes 24 de junio, tan sólo 12 días después del hallazgo de la última víctima. Nikos Metaxas fue condenado a siete cadenas perpetuas, una por cada asesinato, siendo la condena más alta impuesta en Chipre.


lunes, 18 de febrero de 2019

HU WANLIN: EL CURANDERO DE LA MUERTE


Nacido en la ciudad china de Mianyang en 1949. No se conoce ciertamente nada de su infancia, en la que presumiblemente tuvo una vida mísera y carente de un hogar normal. En su adolescencia fue un prófugo de la justicia por la comisión de delitos menores, hasta que ya en la edad adulta ingresa en prisión en 1980 por estafa, homicidio, secuestro y trata de blancas.

En prisión no se le ocurre nada mejor que abrir un consultorio médico convenciendo a los demás reclusos que tiene un don para curar. Así, en 1997, cuando sale en libertad se frota las manos pensando en la cantidad de yuanes que va a ganar a costa de la salud de los inocentes ciudadanos que van a pasar por su nueva consulta. Ni corto ni perezoso abre dos clínicas al norte de China, en la provincia de Shaanxi. Pero en febrero de 1998 fueron clausuradas por la autoridad local debido a la ilegalidad del negocio, ya que se empieza a sospechar que varios pacientes de Wanlin han muerto por la ingesta de hierbas que éste les ha recetado, las cuales contienen altas dosis de sulfato de sodio, que en grandes cantidades es venenoso.


En junio de 1998, Hu Wanlin se establece en la ciudad de Shangqiu, en la provincia central de Henan. Allí se presenta como sanador del rito qigong, una práctica sanatoria ancestral consistente en la meditación, la respiración y el ejercicio físico, pero claro a veces se puede complementar con ciertas dosis de terapia herbicida. A sus pacientes les convence que con sus técnicas puede curar el cáncer, el SIDA y otras dolencias. Wanlin se viene arriba y abre dos clínicas en dos ciudades de la provincia de Shaanxi: una en Taiyuan, donde mueren 20 pacientes y otra en Zhongnanshan, con 146 víctimas; las dos son cerradas por la policía. Rápidamente se traslada a otra ciudad, Shangqiu, donde es contratado en un centro médico; allí otros 30 pacientes que están bajo su cuidado, mueren.

En 1999 fue detenido y en octubre del año 2000 incomprensiblemente es condenado a 15 de años de prisión y una multa de 150.000 yuanes (19.000 €), a pesar de las pruebas policiales y de testigos de víctimas aportadas.

En 2011 fue liberado y como no, siguió practicando el curanderismo. Esta vez haciendo creer que el agua causa enfermedades. Con este pretexto hacía que sus pacientes se deshidratasen con una “medicina mágica” a base de sales. Así, murió un joven de 22 años cuya autopsia practicada se descubrió en su cuerpo gran cantidad de sal. En noviembre de 2014 fue nuevamente condenado a 15 años de prisión y otra multa.

En China, el seguro médico público es muy limitado y no hay una cobertura sanitaria total. Por esta causa unida a una creencia muy arraigada en la sociedad a las técnicas curativas ancestrales,  la población china se ve empujada a utilizar la medicina tradicional.



jueves, 24 de enero de 2019

MASACRES ESCOLARES (XIV): EL TIROTEO DE LA ESCUELA CLEVELAND


Como cualquier lunes ordinario, el director de la Escuela Cleveland de San Diego, California, se disponía a abrir las puertas del centro, cuando de repente alguien comenzó a disparar sobre los niños que se disponían a entrar. En su intento de ayudarlos, el director Burton Wragg, de 53 años de edad murió en el intento. Lo mismo le ocurrió al conserje Mike Suchar, de 56. Estas dos fueron las víctimas mortales de los 30 disparos perpetrados por Brenda Spencer, que apostada con su rifle Ruger del calibre 22 en la ventana de su casa, frente a la escuela se dedicó a disparar aquel lunes 29 de enero de 1979, hiriendo además a ocho niños y a un policía que tras recibir el aviso acudió al lugar.

Brenda, de 16 años de edad, aficionada a las armas, la violencia, con tendencias suicidas y que odiaba a la policía, vivía prácticamente en la indigencia con su padre alcohólico. Por si eso fuera poco, su padre le regaló las recién pasadas navidades el rifle con mira telescópica y 500 cartuchos de munición.

Cuando dejó de disparar se atrincheró en su casa. Mientras, habló con un periodista por teléfono, quien le preguntó por qué lo hizo. La respuesta fue simple: “No me gustan los lunes. Esto anima el día”. Después de horas de negociación con la policía, se entregó sin oponer resistencia.

El 5 de julio de 1980, recién cumplidos los 18 años fue condenada a “sentencia indeterminada” o lo que es lo mismo, la imposición de una pena de prisión determinada en función de la conducta del penado. Se declaró culpable de los cargos de los que se le acusaba. En prisión fue diagnosticada como epiléptica y si bien ha pedido varias veces la libertad condicional, en todas se le ha denegado debido a su inestabilidad mental, incluyendo episodios de intentos de suicidio y esquizofrenia.

La escuela Cleveland cerró sus puertas en 1983 debido a la ausencia de alumnos desde que se produjo el tiroteo. En el edificio fue colocada una placa en memoria de las víctimas.

Brenda Spencer sirvió de inspiración a Bob Geldof para componer la canción “I don’t like Mondays”, interpretada por el propio Geldof y su grupo musical  Boomtown Rats.