A SANGRE FRÍA

jueves, 5 de julio de 2018

ELFRIEDE BLAUENSTEINER, LA ‘VIUDA NEGRA’ DE VIENA


Aunque fuera apodada como ‘viuda negra’, Elfriede Blauensteiner cometió su primer asesinato –presuntamente- sobre el conserje del edificio de apartamentos donde ella vivía, en 1981. Según ella tenía razones para ello porque era un ser despreciable, ya que maltrataba continuamente a su esposa e hijos, por lo que le ayudó a ‘suicidarse’.

El segundo crimen tampoco fue sobre su marido, sino a un anciano al que cuidaba, Otto Reinl, un diabético de 78 años con el que descubrió el que sería su ‘modus operandi’ en el futuro: jugando con la dosis de Euglucon -un medicamento para controlar el azúcar en sangre-, producía una muerte aparentemente natural. Pero el tercer desgraciado -ahora sí- sería su segundo marido, Rudolf Blauensteiner, quien probó la güadaña en forma de medicamento. Murió en agosto de 1992, después de estar en coma durante diez días. Una rica vecina de 84 años fue la siguiente en ser asesinada: Franziska Köberl dejó el mundo de los vivos contra natura en diciembre de 1992, no sin antes prestarle más de dos millones de chelines austriacos (unos 170.000 euros actuales).

Debido a que era una jugadora compulsiva y perdió muchísimo dinero en los casinos, comenzó a desarrollar una carrera criminal para apoderarse de las propiedades y el dinero de ancianos. Con ayuda de su abogado, quien prepararía testamentos cuya heredera fuera ella, después Elfriede les administraría el Euglucon mezclado con el antidepresivo Anafranil. Para contactar con las víctimas, se anunciaba en los periódicos en busca de hombres para compartir su vida. Una vez contactaba con ellos, lo demás era fácil, caían presas en sus telarañas, les administraba el cocktail fatal de medicamentos y cuando perdían el pulso vital nadie dudaría que la muerte no fuera natural debido a su avanzada edad, no antes de haber firmado su sentencia de muerte en forma de herencia.

La era ‘post anuncio’ había llegado y tejió una nueva telaraña para su próxima víctima: Friedrich Döcker, de 64 años. Se casaron al poco de conocerse y cambió la escritura de su propiedad para incluir a su ‘enamorada’. El destino de Friedrich estaba visto para sentencia, aunque le costó dejar este mundo ya que sobrevivió a una sobredosis de Euglucon, el 11 de junio de 1995 fallecería por una neumonía bilateral resultante de un fallo cardiovascular - esa fue la causa de la muerte, oficialmente- pero para entonces el nombre de Elfriede Blauensteiner ya volvía a aparecer en las páginas de contactos de la prensa local. Después de eso su viuda donó el cuerpo a la ciencia.



Alois Pilcher leyó en el periódico “Viuda, sesenta y cuatro...le gustaría compartir el otoño de su vida con un viudo.” Fue el (des)afortunado de entre muchos en ser seleccionado por la dueña de esas letras. En el punto de mira estaba un “casoplón” de 400.000 € actuales. Pero en esta ocasión la codicia le pudo y el procedimiento habitual fue más apresurado que en ocasiones anteriores. Una mañana, puso 70 dosis de Euglucon en el desayuno de Alois y cuando quedó inconsciente lo desnudó, lo abrigó con toallas mojadas y abrió las ventanas. El hombre desarrolló una neumonía y murió el 11 de noviembre de 1995. Pero la asesina no contaba con que antes de que apareciera ella en escena, la herencia de Alois Pilcher estaba adujicada a un sobrino suyo quien sospechó que la muerte de su tío no fue por muerte natural, por lo que consiguió que se exhumara el cadáver. Ese fue el principio del fin de la carrera criminal de Elfriede.

En el mes de febrero de 1997 se celebró el juicio por el asesinato de Alois Pilcher. Se convirtió en un circo mediático en el que relució el histrionismo de la asesina, que estaba acompañaba siempre de una cruz de oro con la que posaba delante de las cámaras. Además, mientras se encontraba en prisión escribió sus memorias y parte de esos escritos fueron publicados en un semanario austríaco.


Aunque admitió varios asesinatos en primera instancia, después se retractó, sin embargo, el 7 de marzo de 1997, el tribunal de Krems declaró su culpabilidad y fue sentenciada a cadena perpetua, que cumplió en la prisión de Schwarzau. Su abogado también fue condenado por complicidad. Al mismo tiempo, la policía siguió con sus investigaciones y tras conseguir las autopsias de Franziska Köberl y Friedrich Döcker, recibió otra sentencia adicional de cadena perpetua el 20 de abril de 2001, aunque los investigadores sospecharon de hasta un total de quince asesinatos.

El 16 de noviembre de 2003, Elfriede Martha Blauensteiner, murió en prisión, a la edad de 72 años, a causa de un tumor cerebral.


lunes, 25 de junio de 2018

LAS ‘BABY FARMERS’


Durante la época victoriana surgió en Gran Bretaña y sus colonias un negocio legal llamado ‘baby farming’, traducido al castellano como granjas para bebés, eriza el bello nada más leerlo. Estos lugares, instituciones, agencias o como quisieran llamarse, regentados por cuidadoras particulares, se dedicaban a la cría de bebés. Eran las madres, sobretodo las que tenían hijos fuera del matrimonio, las que decidían donarlos, para ello debían pagar un precio que oscilaba entre 10-15 libras semanales de la época por quitárselos de encima, bien para que los o bien para que los dieran en adopción a parejas sin hijos. Dado que aquella época estaba marcada por una sociedad con una moral religiosa estricta y un puritanismo exagerado, era un buen sistema para las madres solteras de cualquier clase social, ya que era un proceso rápido, legal, simple y sin preguntas.

Como no podía ser de otra manera este negocio era terreno abonado para psicópatas que les daba igual vender productos al peso que comerciar con seres humanos, por lo que surgieron unas cuantas asesinas.

Algunas de ellas fueron las siguientes

MARGARET WATERS

Water, londinense nacida en 1835, y de profesión cuidadora de bebés se sospecha que mató al menos a 19 niños. Fue acusada de cinco asesinatos deliberados en los que drogó a los bebés antes de morir. También se la acusó por negligencia y conspiración en otros tantos casos. Su hermana, Sarah Ellis, fue condenada a dieciocho meses de trabajos forzados por obtener dinero bajo falsas pretensiones. Waters fue ejecutada a la horca el 11 de octubre de 1870 en la prisión londinense de Horsemonger Lane Gaol.

FRANCES KNORR

Británica de nacimiento, emigró con tan sólo 19 años a Sidney, Australia, en 1887. Poco después se casó con un emigrante alemán, Randolph Knorr. Después de tener una relación con otro hombre, se instaló en Melbourne. Sin un centavo y embarazada, se dedicó a la cría de bebés. Después de enterrar a tres niños en la casa arrendada donde vivía, volvió con su marido. Al llegar un nuevo inquilino, encontró los cuerpos de los bebés enterrados. Al poco tiempo fue detenida y juzgada, siendo condenada a la pena capital. Fue ahorcada en 1894.

 AMELIA DYER

Enfermera británica, nacida en 1837, se dedicó a la cría de bebés después de enviudar, en 1869. Al principio cuidaba a los bebés pero se fue volviendo negligente y algunos murieron, por lo que fue condenada a seis meses de trabajos forzados. También fue recluida en una institución psiquiátrica por su inestabilidad mental, sobreviviendo a un intento de suicidio grave. Una vez cumplida la condena volvió a encargarse del cuidado de bebés pero esta vez directamente comenzó a asesinarlos, estrangulando a algunos de ellos y desechando sus cuerpos. Fue detenida cuando se le atribuyó el asesinato de un bebé cuyo cuerpo tiró al río Támesis. Sentenciada a muerte, fue ejecutada a la horca en junio de 1896. Aunque solamente fue juzgada por un asesinato, se sospecha que pudo matar a más de 400 bebés.

MINNIE DEAN

Nacida el 2 de septiembre de 1844 en Greenock, Escocia. Se trasladó a Nueva Zelanda en fecha indeterminada, aunque existen registros de que en la década de 1860 ya estaba establecida en el país oceánico. En 1872 contrajo matrimonio y un tiempo después la pareja sufrió problemas financieros lo que llevaron al marido de Minnie a trabajar como criador de cerdos y a ella como cuidadora de bebés. En la comunidad donde vivían empezó a correr el rumor de que en la casa donde Minnie acogía a los bebés, estos desaparecían pero no se podía demostrar nada. Hasta que en un registro de la policía en el hogar encontraron a tres bebés enterrados en el jardín. Las autopsias determinaron que uno de ellos murió por sobredosis de láudano, otro por asfixia y al tercero no se pudo verificar la causa de la muerte, aunque fue acusada igualmente de tres asesinatos y declarada culpable y sentencia a la pena capital. El 12 de agosto de 1895 fue ahorcada, siendo la única mujer ejecutada a la pena de muerte en Nueva Zelanda.

AMELIA SACH Y ANNIE WALTERS

Compartieron “granja” en Claymore House, en la capital británica. El dúo de asesinas se deshacía de los niños administrándoles un veneno llamado Clorodina, el cual contenía morfina. Los niños eran donados por mujeres solteras, sirvientes en casas que quedaban embarazadas y sus empleadores se hacían cargo de costear el pago de entre 25 y 30 libras de manera discreta. Se supone que mataron a no menos de una docena de niños. El casero de las mujeres, oficial de policía sospechó de ellas y las denunció. Fueron las primeras y únicas mujeres ejecutadas dualmente en Gran Bretaña, ahorcadas el 3 de febrero de 1903.

ALICE MITCHELL

Baby Farmer australiana. Entre 1900-1906 se sospecha que dejó morir a 36 bebés, principalmente por inanición. A finales de 1902 inició su negocio como cuidadora de bebés. Se registró en la Junta Local de Salud de la ciudad de Perth para iniciar su actividad en una casa de Edward Street. Así, el 16 de diciembre de 1902 inició el registro de todos los bebés que entraban y se quedaban a su cuidado, pero lo cerró dos años después. Una funcionaria se encargaba de inspeccionar las casas y los registros de los bebés pero en muchas ocasiones simplemente no entraba, se quedaba en la puerta y cobraba el correspondiente tributo, sin más.


Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que en 1907 un médico atendió a un bebé de diez meses enfermo que permanecía en la casa de Alice. No era el único. Otro bebé más presentaba al igual que el otro un aspecto extremadamente demacrado. Ambos niños fueron trasladados con urgencia al Hospital Público de Perth. Uno de ellos murió al día siguiente.

Tras el suceso se inició una investigación. No se entendía que siendo un negocio legal y controlado por las autoridades pudiera haber sucedido algo tan trágico. A partir de ese momento comenzaron a surgir testigos que habían visitado la casa, que declararon cuando Alice Mitchell fue juzgada. Desde religiosos, hasta médicos, ninguno creyó necesario alertar a las autoridades sobre tal terrible situación.

El 16 de abril de 1907, el Tribunal Penal de Perth condenó a Alice Mitchell a cinco años de trabajos forzados por negligencia criminal. Únicamente se pudo probar la muerte de la bebé Ethel Booth, aunque se sospecha que dejó morir por inanición a 37 bebés más.


viernes, 27 de abril de 2018

JOSEPH JAMES DEANGELO: EL PRESUNTO ASESINO DEL ESTADO DORADO

Más de cuatro décadas después de cometer presuntamente 12 asesinatos, 45 violaciones y más de 120 robos en residencias, la policía del condado de Sacramento detuvo el martes 24 de abril a Joseph James DeAngelo, de 72 años de edad, acusado de todos los delitos mencionados, cometidos entre 1976 y 1986.
En estos más de cuarenta años, el presunto asesino, ladrón y violador ha sido bautizado con numerosos alias como “original night stalker” (primer acosador nocturno), “the East Area rapist” (el violador de la Zona Este) y “the Golden State killer (el asesino del Estado Dorado), cometiendo sus actos criminales por diferentes poblaciones y condados de California. Comenzó en el área de Sacramento para más tarde trasladarse al sur del estado, concretamente en los condados de Oakland, Santa Bárbara y Orange.

Muchos de los asesinatos fueron cometidos tras asaltar las viviendas de sus víctimas. Algunas fueron muertas a golpes, otras tiroteadas, o también de las dos formas. Muchas mujeres fueron violadas, después las maniataba, bocabajo en las camas, incluso a veces les colocaba una taza en la espalda a modo de aviso, por si sobrevivían e intentaban liberarse mientras él se encontraba en otra habitación de la casa.

El caso no quedó en el olvido, a pesar de que el último crimen ocurrió en 1986, fue clave la obtención de ADN del acusado al desechar un objeto, quien desde hacía un tiempo estaba siendo vigilado por la policía al convertirse en el principal sospechoso, debido a que se contrastó su perfil genético con el de un pariente del acusado que aportó su ADN en GEDmatch, una web dedicada a la geneaología en la que sus adscritos proporcionan su ADN para saber sus orígenes y ponerse en contacto con personas que compartan sus genes. La policía contrastó muestras de ADN congeladas de DeAngelo, encontradas en los lugares de los crímenes con la de un primo lejano que se afilió a dicha página web y tras compararlas con las de otros 20 parientes del acusado, fue descartando hasta llegar a él.

Según información de la policía de Sacramento, el presunto criminal había sido policía entre 1973 y 1979 y despedido del cuerpo tras cometer varios hurtos. Es muy probable que cometiera algunos de los crímenes que se le imputan mientras era oficial en Auburn.



Fuentes:
http://www.hoylosangeles.com/latimesespanol/la-es-despues-de-decadas-de-busqueda-arrestan-al-sospechoso-de-ser-el-asesino-en-serie-mas-letal-de-califo-20180425-story.html
https://www.nbcnews.com/news/us-news/golden-state-killer-case-ex-cop-arrested-serial-murder-rape-n868936

martes, 17 de abril de 2018

FLORENCIO ROQUE FERNÁNDEZ: EL VAMPIRO DE MONTEROS


Si hay algún asesino que haya sido lo más parecido y cercano posible a un vampiro, ese ha sido Florencio Fernández. Un asesino serial argentino que por su ‘modus operandi’ bien podría haber pasado como un Drácula cien por cien real. De hecho, él se creía ser realmente un ‘chupasangre’. Era un enfermo mental, un esquizofrénico que además poseía una parafilia hacia la sangre; para acabar de adornarlo sufría también de fotofobia. Si todo ello no es ser un Drácula, que resucite Bram Stoker y lo vea.

Nació en el seno de una familia muy pobre, en 1935. Desde muy joven y debido a su enfermedad mental ya diagnosticada, Florencio vivía en las calles de su ciudad natal, Monteros, provincia de Tucumán, en Argentina, debido al abandono de su familia. Vivía en una cueva, a las afueras de la ciudad.

Los crímenes se iniciaron en 1953, cuando Florencio contaba 18 años. Comenzó a vigilar a una mujer. Cuando se aseguró de que estaba sóla en casa, una noche se adentró por la ventana y con un garrote la golpeó. Luego de dejarla inconsciente, la mordió en el cuello tan fuerte que le arrancó un trozo de carne y succiono la sangre que brotaba, lo que le provocó un orgasmo. La mujer murió después de arrancarle la tráquea. Así lo hizo hasta en 14 ocasiones más. El mismo ‘modus operandi’, durante siete años y sólamente en los meses de verano, cuando la gente en sus casas dormía con las ventanas abiertas, por las que se colaba el vampiro.

A finales de 1959 la policía federal y la regional se arremangaron y se pusieron a trabajar en serio para tratar de atrapar al criminal. Trazaron un mapa de los lugares donde habían ocurrido los asesinatos y todos estaban cercanos a la cueva que habitaba Florencio, por lo que desde el principio fue el principal sospechoso. Lo pusieron bajo vigilancia y cuando estaba a punto de cometer su decimosexto crimen, fue sorprendido por un dispositivo policial. Pudo huir hacia su cueva pero allí lo detuvieron el 14 de febrero de 1960. No opuso resistencia a los policías pero sí al sol, debido a su intolerancia al sol, como buen vampiro que se precie.

Florencio confesó todos los crímenes y después de realizarle pruebas psiquiátricas, fue declarado inimputable, por lo que no hubo juicio. Por orden del juez ingresó en la institución mental de San Miguel de Tucumán, donde murió por causas naturales ocho años después.