A SANGRE FRÍA: LOS CASTRATI

viernes, 4 de septiembre de 2015

LOS CASTRATI

El origen de los Castrati (en italiano) o castrato (en español) se remonta a la era del antiguo Imperio Romano de Oriente, concretamente en Constantinopla, allá por el año 400 de nuestra era. Se castraba a los niños de entre 7 y 9 años aproximadamente, que estaban dotados de una gran voz para el canto, y así preservar su voz aguda en la edad adulta para cantar en los coros de las iglesias bizantinas.  La tradición continuaría en la Edad Media también en Europa Occidental aunque en menor medida.

En el siglo XVIII viven su época de máximo esplendor, ya que sus actuaciones no se limitan a cantar en los coros de las iglesias sino que lo hacen en el mundo de la ópera. Gozan de gran fama y se convierten en personas muy ricas, cobrando elevadas sumas de dinero por sus actuaciones.

Se calcula que se castraron a unos 4.000 niños al año en la época de mayor apogeo, muriendo muchos de ellos por las deficientes condiciones sanitarias y médicas de la época. Numerosas familias pobres hacían pasar a algún pequeño por ese terrible trance por el prestigio que atesoraban y tratar de asegurarles un futuro mejor, sin tener en cuenta que no bastaba con extirpar los genitales sino que se debía poseer una voz cualificada para el canto, y por ello muchos fracasaron.

Durante un siglo fueron los reyes de la ópera. Caprichosos y egocéntricos, fueron pretendidos por muchas mujeres, debido a su sensualidad, la fama y casi en mayor medida porque gracias a su estirilidad forzada, no podían quedarse embarazadas.         

El declive

Las óperas se interpretaban entorno a la figura de los castrados. El cáracter egocéntrico y sus exigencias hicieron que muchos compositores se hartaran y renunciaran a componer y actuar con ellos. También la introducción del romanticismo en las artes -y concretamente en la música- se daba mayor importancia al argumento de las obras que a sus protagonistas. Además, las ideas de la ilustración que veían la castración de niños como una aberración, hicieron que decayera su figura.

Los castrati más famosos

Farinelli, Fue quizás el castrati más famoso. Su nombre real era Carlo Broschi (Andria, 1705 – Bolonia, 1782). Según la versión oficial fue castrado por necesidad, ya que debido a una caída desde un caballo, sus genitales quedaron dañados. Se retiró a los 32 años de edad para cantar exclusivamente para el rey español Felipe V. Su vida ha sido llevada al cine por la película que lleva su nombre, en la que también se recrea en la relación profesional que mantuvo con Häendl, marcada por la animadversión y admiración a partes iguales que sentían el uno por el otro.
Retrato de Farinelli (1730)


Giusto Fernando Tenducci (Siena, 1736 - Génova, 1790). Pasó casi toda su vida en Inglaterra. Fue gran amigo de Mozart al que enseñó a cantar, hasta le dedicó una de sus obras, una aria que se perdió. 
Retrato de Tenducci (1773)
Giovanni Carestini, (Filottrano, 1705 – Filottrano, 1760). Apodado Cusanino, fue quizás el mayor rival de Farinelli. Su voz, y a pesar de haber sido castrado no fue ni la de un niño, ni la de un adulto.


Giovanni Carestini (1740)

Gaetano Majorano, (Bitonto, 1710 – Nápoles, 1783). Escogió el apodo de Caffarelli en honor a
su maestro de canto, el compositor Caffaro. Su vocación para cantar le costó numerosos castigos
de su padre, que quería que su hijo siguiera con la tradición familiar de dedicarse a la agricultura.
Fue convencido por su mentor Caffaro, al advertirle de la fortuna que conseguiría si permitía que
su hijo se dedicara al canto. Según era su exigencia, entraba en cada actuación montado a caballo
acompañado al son de las trompetas.
Caricatura de Caffarelli (1740)

    
Senesino (1685-1759). Su nombre real era Francesco Bernardi. Era el castrati preferido de
Händel. Interpretó en numerosas ocasiones el papel de héroe, debido a sus casi dos metros de 
altura.
Retrato de Senesino (1720)
Alessandro Moreschi, (Roma, 1858 – Roma, 1922). Aunque no se le puede incluir entre
los mejores cantantes, es importante nombrarlo porque fue el último castrati, y gracias a él se
conservan archivos sonoros de su voz. Su castración tuvo lugar por un problema de salud, ya que 
padeció de hernia inguinal, y en aquella época se sanaba dicha dolencia con la extirpación de los
genitales.
Alessandro Moreschi (1900)












No hay comentarios:

Publicar un comentario