A SANGRE FRÍA: 2018

domingo, 14 de octubre de 2018

EL CANÍBAL DE SAN ISIDRO


En 1972 entre tres y cinco mujeres aparecieron violadas, estranguladas y con partes del cuerpo extirpadas a mordiscos. Todas eran rubias, de ojos claros, altas y esbeltas. Sus cuerpos fueron encontrados en descampados de la ciudad bonaerense de San Isidro.


El asesino las sorprendía en paradas de bus, solitarias y por la noche, a traición por la espalda, les tapaba la boca, las golpeaba hasta dejarlas inconscientes. Después las violaba. La firma del asesino era arrancarles pedazos de carne a mordiscos como colofón a tan sádicos y horribles asesinatos. Para el forense que participó  en las autopsias y en la investigación, Dr. Osvaldo Raffo el asesino mataba por placer; se sentía excitado cuando mataba sin piedad. El depredador destrozaba los cuellos de sus víctimas a bocados. Los investigadores diseñaron una dentadura sobre las mordidas que dejaba en los cuerpos. Además, se hizo un retrato robot, sobre la descripción física que proporcionaron algunas víctimas que pudieron escapar de sus garras.

El crimen de este asesino en serie sobre el que más tinta gastaron los periódicos de la época ocurrió el 23 de noviembre de 1972. Una chica de 23 años fue encontrada en el jardín del chalé de un vecino de la muchacha, entre flores y árboles. La autopsia reveló que falleció estrangulada y agredida sexualmente. Le faltaba un trozo de lengua, el labio inferior, parte de una mejilla, piel de una mano, del cuello y un trozo de nariz. Su desaparición fue denunciada la noche anterior.

Fue un caso muy mediático en la época. El asesino dejó de actuar de repente y la policía no siguió con la investigación, seguramente al ver que las pistas no les llevaba a ninguna parte.


Fuentes:
http://m.perfil.com/noticias/sociedad/el-canibal-al-que-se-lo-comio-la-tierra-20070509-0033.phtml



martes, 4 de septiembre de 2018

RAMIRO ARTIEDA: EL ACTOR ASESINO

La novia de Ramiro lo puso en un brete: si deseaba casarse con ella debía proporcionarle una vida sin apuros económicos. O le aseguraba una vida más que digna o no se subiría al altar con él. Ramiro planeó acabar con la vida de su hermano para heredar la herencia familiar y así cumplir los deseos de su prometida. Tal como tenía pensado, asesinó a su hermano. La policía sospechó de Ramiro desde el primer momento pero por falta de pruebas que pudieran incriminarlo lo tuvieron que dejar en libertad. Su novia tampoco creyó en su inocencia, así que lo abandonó. No quería compartir su vida con alguien tan mezquino.

Ramiro tenía dinero pero se quedó sin novia. Abatido, decidió emprender rumbo a Estados Unidos para convertirse en actor. Al cabo de unos años volvió a Bolivia y usó sus dotes actorales aprendidas para matar.


La primera víctima fue Margarita Ríos. Su cuerpo fue encontrado en un edificio abandonado en Cochabamba. Después correría la misma suerte Luisa Toranza, en Oruro. La tercera fue localizada en un apartamento de La Paz. La siguiente asesinada se llamaba María Pérez, en un salón de un colegio, en noviembre de 1937. Mariana Aramayo pereció en el altar de una iglesia. Julia Cáceres fue asesinada en diciembre de 1938. Así hasta cometer ocho asesinatos sobre mujeres jóvenes. Todas de 18 años de edad. Todas agredidas sexualmente. Todas muy parecidas físicamente. Todas se parecían a su exnovia y tenían su misma edad. Todas engañadas, ya que Ramiro se valió de diversos personajes para engañar a sus víctimas. Se hizo pasar por profesor –por eso asesinó a María Pérez en un colegio-, por sacerdote –por eso asesinó a Mariana Aramayo en el altar de una iglesia-, por vendedor, por productor de cine,…

La policía investigaba pero no conseguían averiguar nada, aunque el 9 de mayo de 1939, el caso dio un giro de 180 grados. La novena víctima del asesino, pudo escapar y denunciarlo. Ramiro fue detenido y confesó todos los asesinatos cometidos sobre las muchachas, incluso el de su hermano. Fue sentenciado a la pena de muerte y fusilado en la cárcel de Cochabamba el 3 de julio de 1939.


lunes, 27 de agosto de 2018

SIDNEY REILLY: EL AS DE PICAS


La biografía, la identidad, el origen y las hazañas de este espía nacionalizado británico es a día de hoy aún, un completo misterio. Él mismo se encargó de que así fuera, contando en muchas ocasiones, diversas versiones acerca de su vida para confundir a sus perseguidores. Informes de los servicios soviéticos de 1925, apuntan que su nombre al nacer fue Zigmund Markovich Rozenblum, oriundo de Odessa y nacido el 24 de marzo de 1874. Su padre era médico, mientras que su madre provenía de una familia noble empobrecida. Otras fuentes apuntan que era de origen judío y nacido en Kherson, en el Imperio Ruso, el 24 de marzo de 1873; otras fuentes afirman que era polaco de nacimiento.

Parece ser que desde bien joven comenzó sus labores como espía, ya que según informes de la policía política zarista (Okhrana), Rosenblum fue arrestado en 1892 por participar en actividades políticas al ser miembro de una organización revolucionaria llamada Amigos de la ilustración, aunque según estas mismas fuentes indicarían que era un informante de la policía ya que está documentado que tenía amigos en la Okhrana y nunca fue condenado judicialmente. Por involucrarse en asuntos políticos, dejó Rusia.

Rosenblum llegó a Londres en diciembre de 1895, proveniente de un suburbio parisino, donde había regentado un negocio que se dedicaba a la venta de medicamentos pero al parecer no duró mucho. Su llegada a Gran Bretaña se produjo casi por accidente, después de asesinar junto a un compinche polaco a dos anarquistas italianos que atesoraban una gran cantidad de dinero, originario de los fondos de una organización revolucionaria que representaban, según informaba un periódico francés de la época. Para apoderarse del dinero Rosenblum y su compañero de fechorías acabaron con sus vidas.
Sidney Reilly

A Rosenblum le gustaba la vida de los casinos, de los buenos trajes, la elegancia y la buena vida, quizás por ello sedujo a Mararet C. Thomas y en 1898 se casó con ella y que era la viuda rica de un reverendo de la iglesia anglicana. Reilly pudo estar involucrado en su muerte, ya que ansiaba su fortuna que pronto dilapidó. Debido a su precaria situación económica, se valió de su dominio de varios idiomas para ingresar en el servicio secreto británico.

En 1899 y ya como Sidney Reilly, viajó a Rusia con su mujer por un tiempo para instalarse posteriormente en Port Arthur, en Manchuria, territorio controlado por los rusos, donde poco después tuvo lugar la guerra ruso-japonesa de 1904. Mientras su mujer se quedaba en San Petersburgo, él viajó a Manchuria donde fue contratado como agente secreto para los japoneses. Allí permaneció cuatro años haciendo negocios y robando planos estratégicos de los rusos para darlos a los nipones. A partir de este momento, Reilly se convirtió en alguien muy deseado  por los servicios de inteligencia de las grandes potencias de la época, debido a su astucia, el dominio de varios idiomas y su osadía. Se le atribuyen muchas misiones, de las cuales la mayoría se duda de su veracidad como la de pasarse por sacerdote para convencer a un empresario que había adquirido derechos petroleros en Oriente Medio de que su concesión debía permanecer en manos británicas en lugar de las francesas, o de disfrazarse de operario para robar un generador eléctrico alemán de última generación, así como los planos de unas fábricas de armas de Essen.

Sea como fuere, Reilly ya era conocido como un gran agente secreto pero en 1918, tras la revolución bolchevique, fue enviado a Rusia para robar información pero el “super agente secreto” quería ir más allá, y dado que era un aférrimo anticomunista se propuso aniquilar al gobierno ruso y por ende a Lenin. Pero la operación tuvo un contratiempo importante y es que una anarquista, Fanni Kaplan atentó contra el líder de los bolcheviques, lo que desencadenó el Terror Rojo, un ataque despiadado del gobierno de Lenin contra los enemigos del régimen o sospechoso de serlo, por lo que Reilly tuvo que huir hacia Finlandia pero poco después fue detenido por una organización anticomunista falsa creada para capturar espías. El 5 de enero de 1925, y con Stalin en el poder, ordenó su ejecución.

Si bien la vida de Sidney Reilly fue apasionante, llena de misiones de un riesgo extremo y digna de un buen guión cinematográfico –de hecho Ian Fleming se inspiró en su biografía para crear a James Bond- no le quita ningún mérito el hecho de que él mismo adornara su propia historia a sus biógrafos, ya que muchos de estos pasajes no han podido ser comprobados, aún así es considerado como el mejor espía del siglo XX.



jueves, 23 de agosto de 2018

ANDRÁS PANDY: EL SACERDOTE DE LA MUERTE


Nacido el 1 de junio de 1927, en Chop, Hungría. Huyó en 1956 de la dictadura comunista de su país, junto a su esposa, a Bélgica. Aprovechando que en Hungría era pastor y profesor de una comunidad religiosa protestante, desarrolló dicha carrera en Bruselas. Allí nacieron sus hijos Agnes, Daniel y Zoltán. Poco después de nacer su tercer hijo se separó de su mujer alegando que le fue infiel, quedándose con la custodia de Agnes. Cuando ella cumplió 11 años, mantuvo una relación incestuosa con su padre.

A principios de 1970, Pandy comenzó a contactar con otras mujeres de su país natal a través de periódicos húngaros, dando nombres falsos y con el lema “Luna de miel europea”. A finales de los años setenta, visitó con frecuencia Hungría y allí conoció a la que sería su segunda esposa, Edit Fintor. La mujer tenía tres hijas: Tunde, de 8 años de edad, Timea, de 15 y Andrea, de 7. Edit se llevó a sus hijas a Bruselas y en 1979 contrajo matrimonio con András. Más tarde, tuvieron dos hijos en común, András Junior y Reka.

Pandy comenzó a abusar sexualmente de Timea en 1984, cuando ella contaba con 20 años. Inútiles fueron las denuncias por estos hechos a su familia. Por ello, la enviaron a vivir con Agnes quien debido a un ataque de celos la golpeó con una barra de hierro hasta dejarla inconsciente. Poco tiempo después, Timea dio a luz. En 1986, ella y su hijo se marcharon a casa de unos parientes en Vancouver, Canadá, para después instalarse en Hungría. Antes de la huida, confesó a su madre que el hijo que había tenido era de Pandy, lo que provocó una pelea entre Edit y András. Poco después, Edit y su hija Andrea, de 14 años, desaparecieron. Pandy le contó a la policía que su mujer le había abandonado por otro hombre y que se había marchado junto a su hijo a Alemania.

En 1988, la exposa de Pandy, Ilona y sus dos hijos desaparecieron misteriosamente. Dos años más tarde, Tunde, de 18 años, también desapareció. En 1992 Agnes denunció a su padre por abuso sexual. La policía comenzó a sospechar de András, con tantas desapariciones en una misma familia con abusos sexuales de por medio, por lo que también avisaron a las autoridades húngaras. Entre tanto, Pandy viajaba a menudo a Hungría, donde poseía una casa de verano cerca del Danubio, y por aquella zona era conocido por sus flirteos continuos con mujeres del lugar. Las policías belga y húngara comenzaron a trabajar juntas en el caso y consiguieron el testigo de dos mujeres a las que Andreas convenció para casarse con ellas. Se trasladaron a Bruselas pero lo único que consiguieron era hacer de sirvientas para él, por lo que regresaron a Hungría, rechazando propuestas de matrimonio.
Andras Pandy

Pandy fue detenido el 16 de octubre de 1997, casualmente el mismo día de la gran “marcha blanca”, una manifestación por las víctimas del asesino en serie belga Marc Dutroux, un pedófilo y asesino belga. En noviembre de 1997, Agnes fue detenida por la policía, confesando haber participado en el asesinato de sus familiares desaparecidos, junto a su padre. Admitió asesinar a su madre Ilona, y participar en los de Daniel, Zoltan, Edit y Andrea pero negó cualquier implicación en la muerte de Tunde. Los crímenes fueron cometidos con arma de fuego y traumatismo craneal por un mazo. Después los cuerpos fueron desmembrados y parcialmente disueltos en ácido, para acabar desechados en un matadero.

Pandy era dueño de varias casas en la zona de Sint-Jans-Molenbeek, en el centro de Bruselas. En una de ellas, poco después de su arresto, fueron encontrados los restos óseos de siete mujeres y un hombre de origen desconocido en el sótano. Los análisis de ADN determinaron que los fallecidos no eran parientes de Pandy y no se aclaró qué relación podían tener con él, aunque se sospechó que los restos podrían ser de mujeres húngaras con las que habría contactado. En la casa también se encontraron varias armas de fuego.
Agnes Pandy

El 26 de noviembre el periódico húngaro ‘Népszava’ relacionó a Pandy y Agnes con la desaparición de un número desconocido de niños rumanos huérfanos, refugiados de la revolución de 1989, que derrocó al dictador Ceausescu. Al parecer, los niños habrían sido reclutados por la organización benéfica YDNAP (Pandy deletreado al revés). Agnes, también fue involucrada con la desaparición de una niña de 12 años, hija de una mujer que estuvo relacionada sentimentalmente con Pandy.

En el juicio, Pandy negó los cargos, pero fue declarado cupable y el 6 de marzo de 2002, fue sentenciado a cadena perpetua sin libertad condicional por el asesinato de seis miembros de su familia, intento de asesinato y violación de tres hijas. Por su parte, Agnes fue condenada a 21 años de prisión por cómplice en cinco asesinatos y un intento de asesinato.

Andras Pandy murió el 23 de diciembre de 2013 por causas naturales en la enfermería de una prisión de Brujas.



martes, 14 de agosto de 2018

ESCUADRÓN 731


Es de sobra conocido el holocausto nazi desarrollado antes y durante la Segunda Guerra Mundial, en cambio no lo es tanto el que cometió el Imperio japonés, coincidiendo en el tiempo con su aliada Alemania de la época. Éste era el Escuadrón 731, un programa desarrollado para experimentar sobre seres humanos con armas químicas y biológicas. Los muertos por estos experimentos se calculan entre 200.000 y 440.000 y un número indeterminado de heridos.

Entre 1935 y 1945, Japón en su ocupación de la región china de Manchukuo, creó su laboratorio particular en la ciudad de Harbin. Surgió al igual que los nazis, en su particular creencia de supremacía racial y además para combatir el comunismo. Sus víctimas fueron tanto militares como civiles, sobretodo de origen chino, mongol y en menor medida europeos y estadounidenses.
Complejo secreto de la Unidad 731

El impulsor de tan aterrador proyecto fue el teniente general del ejército japonés Shiro Ishii, que era también microbiólogo quien además creó las instalaciones camufladas en un grandioso complejo de 6 km2, que se disimulaban como departamentos científicos y depuradoras de aguas. Para deshumanizar a las personas con las que experimentaban las denominaban “maruta” (troncos). Una de estas atrocidades consistía en encerrar a civiles en fosas comunes infectadas de cólera, parásitos, peste bubónica, tuberculosis, fiebre tifoidea y otros elementos infecciosos para observar cómo evolucionaban en el cuerpo humano. Además liberaban pulgas infectadas y entregaban a la población alimentos que contenían bacterias de cólera, con el mismo fin. Una vez eran infectados, analizaban sus reacciones para acabar abriéndoles el cuerpo vivos, sin anestesia y extraerles algunos órganos, con la finalidad de desarrollar armas biológicas y químicas de destrucción masiva.
Teniente General Shiro Ishii
En otras experimentaciones, las víctimas eran sometidas a temperaturas muy bajas para buscar la mejor forma de congelamiento. En otras, las personas eran introducidas en cámaras para probar diferentes gases venenosos o eran disecadas en vida.

Por si esto fuera poco, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial y al ser derrotado Japón y pasar a ser aliado de Estados Unidos, estos lejos de dar a conocer tal holocausto no juzgó los hechos ya que les interesó más dar inmunidad a sus ideólogos  y perpetradores a cambio de obtener de estos información acerca de los resultados obtenidos en dichas horribles experimentaciones. Por el contrario, los soviéticos llevaron a juicio a una docena de militares japoneses del escuadrón 731, acusados de crímenes de guerra. Seis de ellos fueron condenados a prisión, con sentencias de entre 2 y 25 años. Curiosamente, los Estados Unidos calificaron estos juicios como “propaganda comunista”.

jueves, 9 de agosto de 2018

CHARLES MANSON: HISTORIA DE UN INDUCTOR EN SERIE. LOS CRÍMENES DE ‘LA FAMILIA MANSON’

De padre desconocido, Charles Milles Maddox nació en Cincinnati, Ohio, el 12 de noviembre de 1934. Su madre aseguraba que el padre de la criatura no fue otro que un coronel del ejército llamado Walker Scott, contra quien interpuso una demanda de paternidad. El pequeño Charles adoptó el apellido de William Manson, un hombre con el que su madre estuvo casada poco tiempo.

La infancia de Manson fue muy desgraciada. No recibió el amor que se espera de una madre hacia su hijo, sino todo lo contrario, fue repudiado y dejado al cuidado de unos parientes. Para más ‘inri’, Kathleen Maddox era alcohólica y amiga de lo ajeno, detenida junto a un hermano de Charles en 1939 por robar en una estación de servicio.

En 1947, después de diez meses de haber ingresado en una escuela para niños sin hogar, volvió con su madre pero fue rechazado. Ante tal panorama y como no podía ser de otra manera, Manson con tan sólo trece primaveras comenzó su carrera criminal, atracando una tienda de alimentación. Fue detenido y encerrado en un reformatorio del que escapó cuatro días después con un compañero. Juntos cometieron más asaltos.

Las entradas y salidas de presidio eran continuas. Ello no impidió que en 1954 se casara con una enfermera, Rosalie Jean Willis, con quien tendría su primer hijo, aunque en 1961 se divorciaría de ella y se casaría nuevamente, esta vez con una prostituta llamada Candy “Leona” Stevens, con quien tendría su segundo hijo. Por aquella época, en otro de sus ingresos en prisión comenzaría a interesarse por el esoterismo y la música, que fueron los cimientos para construir el grupo sectario al que denominó “la familia”.

La familia Manson

En 1967 Charles Manson obtuvo la libertad y después de una breve estancia en San Francisco, se instaló en la ciudad de Berkeley, California. De la cárcel se llevó el haber aprendido a tocar la guitarra. Comenzó a salir con Mary Brunner, una joven estudiante que trabajaba como bibliotecaria, con quien se fue a vivir poco después. Manson no tardó mucho en conocer a otra chica y la invitó a instalarse con ellos. Aunque a su novia no le hizo ni pizca de gracia, a regañadientes aceptó. En poco tiempo, Manson tenía una legión de seguidores –la mayoría mujeres- por lo que formó el clan que él mismo denominó ‘la familia Manson’.

La secta Manson carecía de hogar, y al ser tan numerosa –llegaron a ser más de 60 personas- buscaron un lugar apartado donde instalarse. En el verano de 1968 Manson persuadió al ranchero George Spahn para que les dejara vivir en el rancho que poseía. Dicha propiedad era un poblado al más puro estilo western que servía de rodaje para películas y series, en aquella época ya en desuso. Sería el nuevo hogar de la secta. 
Rancho Spahn

Manson organizaba fiestas varios días a la semana. El LSD era el rey de aquellos eventos –con permiso de Manson-. Él no tomaba grandes dosis para no perder nunca el control. Era un gran manipulador, consiguiendo despersonalizar a todo el grupo para conseguir que hicieran todo lo que a él le viniera en gana. Les convenció de que era descendiente de Jesús y el demonio, que estaban unidos en una misma persona. Se autoproclamó gurú y una especie de elegido por la divinidad para erigirse como el líder de los supervivientes del Armagedón, que consistiría en una guerra racial en la que el hombre negro dominaría al hombre blanco, aunque no lograría a ejercer el poder debido a que se darían cuenta de su inferior inteligencia, por lo que el poder recaería sobre el hombre blanco de nuevo y la familia Manson serían los elegidos para que la raza humana renaciera de sus propias cenizas, como no con Manson a la cabeza.
De izquierda a derecha: 1 Charles Manson, Bobby BeauSoleil, Danny DeCarlo, Steve Grogan, Sandra Bueno, 6 Al Springer, 7 Kenneth Bell, 8 Susan Atkins, 9 Bruce Hall, 10 Charles Allen Beard, 11 Leslie Van Houten, 12 Sherry Cooper, 13 Susan Scott, 14 Ella Jo Bailey, 15 Mary Brunner, 16 Patricia Krenwinkel, 17 Bryan Lukashevsky, 18 Catherine Share, 19 David Hannum, 20 Larry Craven, 21 Phil Phillips, 22 Harold True,23 Charles Watson, 24 Juan Flynn, 25 Larry Bailey, 26 Mark Bloodworth Damion, 27 Susan Bartell, 28 Johnny Scwartz, 29 Vern Plumlee, 30 Stephen Palazzo, 31 Karate David Lipsett , 32 Colleen Sinclair, 33 Stephanie Schram, 34 Nancy Pitman, 35 Dianne Lake, 36 Kathryn Lutesinger, 37 Thomas Walleman, 38 Allen Delisle, 39 Catherine Gillies, 40 Charlee Griffin, 41 Bruce Davis, 42 Lynette Fromme, 43 Laura Shepard, 44 Ruth Ann Moorehouse, 45 Madeline Cottage, 46 Maria Alonzo, 47 Barbara Rosenberg,  48 Linda Kasabian, 49 Diane Von Ahn, 50 Barbara Hoyt, 51 Claudia Smith, 52 William Vansicle, 53 Paul Watkins, 54 Jack Gordon, 55 Carol Loveless, 56 Ruth Gordon, 57 Raymond Petrizzo, 58 Robert Murray, 59 Thomas Galella, 60 Robert Reinhard

Todo este ideario fantástico y esquizotípico organizado por Manson caló hondo en las mentes de sus seguidores, que abrazaban los idearios de la subcultura ‘hippie’, que estaba en plena efervescencia. En realidad no eran más que un puñado de jóvenes frustrados, carentes de autoestima, ávidos de amor y cariño imbuidos por dicho movimiento. En cierta ocasión, escuchando la canción ‘Helter Skelter’ creyó que los Beatles le habían transmitido un mensaje. Estaba convencido de que el álbum blanco de los Beatles anunciaban la guerra que según él, se avecinaba. Llamó a esa guerra con el mismo título que la canción.

Manson y la música

Manson tenía contactos en el mundo de la música, al parecer se movía en círculos relacionados con las drogas y el ocio. Uno de ellos y clave en el devenir de los crímenes que más tarde cometería la secta Manson, fue el batería de los Beach Boys Dennis Wilson, con quien entablaría amistad. No fue el encanto de Manson ni ningún don divino lo que le unió a él, sino la conjunción entre un mal estado de ánimo por su reciente divorcio, las drogas y sobretodo el poder participar en orgías, lo que hicieron que le cayera bien. Entre porros, ácido y sexo, Manson tocaba alguna pieza musical con su guitarra, y claro, en ese estado cualquiera hubiera dicho que Manson tenía un gran porvenir en el mundo musical. Por todo ello, la casa de Wilson se vio invadida a menudo por la familia Manson, y como no gracias al sexo en grupo, la marihuana y el LSD, bienvenida era la compañía, aunque poco después una participante inesperada en la fiesta hizo su aparición: la gonorrea. Wilson los envió a todos al médico, pagando él, claro está la factura sanitaria.

La amistad entre Wilson y Manson se deterioró en unos meses. El baterista aunque sentía cierta admiración por Charles, también le temía. Sea como fuere, conoció a través de Wilson al exitoso productor musical de la época Terry Melcher –hijo de la actriz Doris Day- y que al parecer le dijo a Manson que no tenía talento musical. Manson no encajó bien el golpe y eso propició lo que vendría después.
Dennis Wilson

Los crímenes de Cielo Drive 10050

Otro de los contactos de Manson era el profesor de música Gary Hinman. Al parecer, le proporcionaba droga a Manson. En una ocasión le vendió mescalina de muy baja calidad lo que provocó la ira de Charles, por lo que quiso recuperar el dinero que le había pagado. Para ello, el 25 de julio de 1969 envió a varios miembros de ‘la familia’, Bobby Beausoleil, Mary Brunner y Susan Atkins. Tuvieron a Hinman secuestrado durante dos días en su propia casa. En uno de esos días apareció Manson y le cortó un trozo de una oreja. Poco tiempo después, Beausoleil lo apuñaló hasta darle muerte, al parecer por orden de Manson. Seguidamente el propio Beausoleil o alguna de las mujeres que le acompañaban escribieron con la propia sangre de la víctima en una de las paredes de la casa ‘political piggy’ (cerdito político) y dibujaron una pata de pantera, el símbolo utilizado por ‘Pantera Negra’, para tratar de que pareciera un crimen de dicho partido extremista, formado por personas de raza negra.
Gary Hinman

El 6 de agosto de 1969, Beausoleil fue detenido por la policía al conducir éste el coche de Hinman, donde encontraron el arma homicida. Dos días después, Manson les dijo a sus seguidores que había llegado el momento del ‘Helter Skelter’.

El 8 de agosto de 1969 Manson ordenó a los miembros de ‘la famillia’ Tex Watson, Susan Atkins, Linda Kasabian y Patricia Krenwinkel que fueran a la vivienda del productor Terry Melcher y que mataran a todos los que se encontraran en aquella casa. No se sabe con certeza si Manson sabía que en el 10050 de Cielo Drive ya no vivía Melcher o de todas formas el crimen fue un acto de despecho contra la sociedad a la que él hubiera querido pertenecer y por la que se sentía rechazado. Al parecer, en cierta ocasión se presentó en dicha propiedad para ajustar cuentas con Melcher, pero por aquel entonces ya no vivía en ella. Los nuevos residentes eran el director de cine Roman Polanski y su esposa, la actriz Sharon Tate. Así se lo hizo saber el fotógrafo de Tate, Shahrokh Hatami, que se encontraba allí y vio a Manson en los jardines de la casa, a finales de marzo del 69. Cabe la posibilidad que no creyera del todo lo que le habría dicho el fotógrafo, y que igualmente ordenara a sus acólitos los crímenes, hubiera quien hubiera en aquella casa.

La noche del 9 de agosto de 1969 Watson, Atkins, Kasabian y Krenwinkel llegaron a la propiedad de los Polanski-Tate para realizar el trabajo que les había ordenado Manson. Antes de entrar, Watson se subió a un poste telefónico y cortó los cables. Al cruzar la carretera que posteriormente llevaba a la finca, vieron un vehículo que salía, al que detuvieron. Watson, se situó al lado del conductor. Primero le hirió con un cuchilló y posteriormente sacó un revólver y efectuó varios disparos sobre el joven Steven Paren, quien murió al instante. Seguidamente le robaron la cartera.

Se colaron en la casa todos excepto Linda Kasabian, que se quedó esperando en el coche con el que habían llegado. Al poco rato, Kasabian pudo escuchar los gritos de horror de las personas que estaban siendo asesinadas: Abigail Folger y su novio Voytek Frykowski –amigo de Polanski-, el peluquero Jay Sebring y Sharon Tate.
De izquierda a derecha: W. Frykowski, S. Tate,
S. Parent, J. Sebring y A. Folger

Frykowski se encontraba durmiendo en el sofá del salón. Se despertó cuando escuchó a Watson susurrando algo a Atkins. Watson le pateó la cabeza. Cuando el sorprendido y asustado Frykowski le preguntó quien era, Watson le respondió: “Soy el diablo, y estoy aquí para hacer cosas del diablo”.
Los otros tres ocupantes de la vivienda, se encontraban en distintas estancias en el momento del asalto. Después de reunirlos a todos en el salón y atarlos con cuerdas y toallas, Watson les ordenó que se tumbaran boca abajo en el suelo. Todos menos Tate, que dado su estado de gestación, se sentó. Sebring intentó arrebatarle el revólver a Watson pero éste le disparó en el torso. Al caer en el suelo, empezó a patearle la cara, rompiéndole el tabique nasal y lastimándole un ojo.

Watson les exigió que les dieran todo el dinero que llevaban. Folger le dio 70 dólares. Watson ordenó a Atkins que matara a Frykowski. Cuando iba a hacerlo, éste la agarró del cabello y le propinó un golpe en la cabeza pero Atkins lo apuñaló en seis ocasiones. Entonces Watson disparó a Frykowski pero no lo mató por lo que le golpeó en la cabeza con el revólver, tan fuerte que lo rompió. Seguidamente Abigail Folger, pudo correr hacia la puerta y gritó pidiendo auxilio. Krenwinkel fue detrás de ella. Mientras tanto, Watson rodeaba los cuellos de Tate y Sebring con una soga colgada de una viga. Sebring, agonizante recibió en ese momento siete puñaladas de Watson.

En el exterior Kasabian, en un gesto de cordura y para tratar de detener la masacre alarmó falsamente a Atkins de que alguien venía. Mientras, Folger pudo escapar hacia fuera hasta la zona de la piscina pero Krenwinkel corrió hacia ella hasta que le dio alcance y la apuñaló. Watson también fue hacia el lugar y la remató con 28 cuchilladas más. Frykowski trató de huir, sin fuerzas, abrazado ya por la muerte fue masacrado por Watson con 51 puñaladas.

En el interior de la casa, Tate embarazada de ocho meses y medio suplicaba que se le permitiera vivir para tener a su bebé, ofreciéndose incluso como rehén. Atkins, Watson o ambos a la vez apuñalaron a Tate en dieciséis ocasiones. 

Como colofón a la masacre, Atkins usó la toalla con la que habían atado las manos de Frykowski para escribir “pig” (cerdo) en la puerta principal de la casa con la sangre de Tate, siguiendo las instrucciones de Manson, quien les indicó “dejaréis un letrero…algo mágico”. Después, los asesinos se cambiaron la ropa ensangrentada que abandonaron en unas colinas cercanas, junto a sus armas.

Los asesinatos de Leno y Rosemary LaBianca

Una noche después de los crímenes de Cielo Drive, seis miembros de la “familia”, Leslie Van Houten, Steve Grogan y los cuatro asesinos de Tate y compañía se fueron con Manson al número 3301 de Waverly Drive. A Manson no le gustó como perpetraron los crímenes la noche anterior, así que se dispuso a enseñarles cómo debían hacerlo. 
Matrimonio LaBianca

Manson y Watson entraron en la vivienda, en la que el matrimonio Labianca dormían. El hombre se encontraba en el sofá. Mientras Manson le apuntaba con una pistola, Watson le ataba las manos con una cuerda. Seguidamente, Krenwinkel y Leslie Van Houten aparecieron en la sala con Rosemary LaBianca, que fue atada con cables de lámparas. Rosemary fue conducida otra vez a la habitación donde dormía minutos antes. Seguidamente, comenzó el horror. Mientras Watson apuñalaba a Leno y Rosemary yendo y viniendo de la sala a la habitación, al unísono, Krenwinkel y Van Houten hacían lo mismo con Rosemary. Fueron demasiadas puñaladas para ser contadas. Cuando acabaran la matanza, Krenwinkel escribió con la sangre de las víctimas “Rise” (alzaos), “Death to pigs” (muerte a los cerdos) y “Helter skelter”, en la puerta del frigorífico. No contentos con eso, Watson continuó masacrando el cuerpo de Leno con un tenedor que dejó clavado en su estómago. Krenwinkel hizo lo propio en su garganta con un cuchillo. Al marchar, Watkins defecó en el hueco de la escalera.

Detenciones

Una mujer del servicio doméstico de los Polanski presenció la macabra escena aquella mañana del 10 de agosto de 1969 al llegar a la casa para comenzar su jornada laboral, alertando a los servicios de emergencia. El principal sospechoso y primer detenido fue el conserje de la finca, el joven William Garretson, quien declaró (sorprendentemente) que no vio ni escuchó nada que le alertara, tan sólo el ladrido del perro de los Polanski, pero que no le dio importancia. Tampoco que al amanecer, cuando quiso realizar una llamada telefónica no pudo por no haber línea. En el interrogatorio policial tan sólo dijo que estuvo con Parent hasta las 00:45, aproximadamente y que luego estuvo escuchando música y escribiendo cartas hasta el amanecer y que después se echó a dormir hasta que le despertó un policía apuntándolo con su arma. Después le conduciría hacia las escenas de los crímenes, que le provocaron una gran impresión. Dos días después fue liberado.

Los miembros de la ‘familia’ fueron detenidos tres meses después de los asesinatos, curiosamente por su implicación en el robo de vehículos. A raíz de ello una torpe Susan Atkins contó a otras reclusas que ella fue una de las que cometió los crímenes. El caso, que se encontraba en esos momentos en punto muerto, se resolvió con esta confesión.

Susan Atkins

El 16 de agosto de 1969 los miembros de ‘la familia’ fueron detenidos en el rancho Spahn por robo de vehículos. Al no poder recabar suficientes pruebas para incriminarlos fueron puestos en libertad. Entonces, el grupo sectario cambió de residencia por otro rancho abandonado, el Barker Ranch. Sin embargo, la policía seguía sus movimientos y en octubre de ese mismo año, cuando pudieron recabar las suficientes pruebas incriminatorias, la mayoría de integrantes de ‘la familia’ fueron detenidos. En prisión, Atkins se hizo amiga de dos reclusas a quienes les contó con pelos y señales los asesinatos cometidos. Se casó dos veces en la cárcel. Tuvo un hijo, un año antes de ser detenida, el cual fue dado en adopción. Murió en 2009 por un cáncer cerebral.

Charles ‘Tex’ Watson

El que fuera líder ejecutor de la familia Manson, se marchó a Texas tras cometer los asesinatos y allí fue detenido después de que sus huellas dactilares quedaron selladas en la puerta de la casa de los Polanski-Tate. En la actualidad, cumple cadena perpetua por ocho asesinatos y conspiración, después que en California se aboliera la pena de muerte en 1972. Watson y todos los miembros de ‘la familia’ sentenciados se libraron de la ejecución gracias al cambio legal. Ha renegado de Manson y se hizo miembro de una comunidad religiosa evangélica. Se casó y tiene cuatro hijos. En 2022 podrá pedir por decimoctava vez la libertad condicional.

Patricia Krenwinkel

En los primeros años posteriores a su detención mostró su lealtad a Manson pero poco a poco se fue distanciando de ‘la familia’ y sus postulados, hasta llegar a renegar de ellos. Estudió una carrera universitaria estando en prisión y forma parte de varios programas de ayuda a otros reclusos. En la actualidad cumple cadena perpetua y se muestra arrepentida de su pasado como asesina.

Robert ‘Bobby’ Beausoleil

Fue el autor del primer asesinato cometido por ‘la familia’. El 6 de agosto de 1969, Beausoleil fue detenido cuando se encontraba durmiendo en la parte trasera de un vehículo de Hinman que había robado después de asesinarlo a cuchilladas el mes anterior, por un ajuste de cuentas relacionado con las drogas. En septiembre de 2018 tendrá la 19ª audiencia para poder obtener la libertad condicional.

Leslie Van Houten

Fue condenada a muerte en un principio por los asesinatos de Leno y Rosemary LaBianca. Defendió a ultranza a Manson, negando cualquier implicación de éste en los asesinatos del matrimonio. Después de revisar su caso y juzgada en dos ocasiones más. Finalmente en el tercer juicio celebrado en 1978 su pena fue conmutada por cadena perpetua. Ha solicitado hasta en veinte ocasiones la libertad condicional.

Steve Grogan

Fue condenado por el asesinato de Donald Shea, un antiguo capataz del Rancho Spahn, cuando este estaba habitado. Después siguió viviendo en el rancho, cohabitando con ‘la familia’ sin problemas hasta que se casó con una mujer negra. Entonces Manson cambió su actitud y empezó a menospreciarlo debido a su odio hacia los negros. Grogan también residía en el rancho antes de la llegada de ‘la familia’, quienes lo consideraban un retrasado mental. Cuando los miembros de ‘la familia’ fueron detenidos por primera vez por robo de vehículos, Manson le acusó de haberles delatado a las autoridades, por lo que ordenó a Steve Grogan, Tex Watson y Bruce M. Davis acabar con la vida de Shea, el 26 de agosto de 1969. En un principio, Grogan fue condenado a muerte pero el juez del caso declaró en el juicio celebrado el 23 de diciembre de 1971 que “Grogan era demasiado estúpido y dependía demasiado de las drogas para decidir por sí mismo”, reduciendo así la condena a cadena perpetua. Después colaboró con las autoridades dibujando un mapa señalando donde se encontraba el cuerpo de Shea enterrado. En prisión se integró en la vida carcelaria llegando a ser el jefe del programa para disuadir a los jóvenes de la delincuencia. Estuvo interno en la misma prisión que Manson pero se mantuvo alejado de él. Fue liberado bajo libertad condicional en 1985.
Donald Shea

Bruce Davis

Mary Brunner delató a la policía a Bruce Davis, implicándole en la muerte de Donald Shea. Después de permanecer en busca y captura durante unos meses, se entregó el 2 de diciembre de 1970. En 1972 fue condenado por los asesinatos de Hinman y Shea, conspiración y robo. Se le consideró el hombre de confianza de Charles Manson. Desde entonces permanece en prisión y se convirtió en predicador. Según los informes del equipo de tratamiento de la cárcel es apto para que le concedan la libertad condicional pero hasta en cinco ocasiones le ha sido denegada por el Gobernador de California.

Mary Brunner 

El 8 de agosto de 1969, Brunner y Sandra Good, fueron detenidos en una tienda de San Fernando, California por comprar con una tarjeta de crédito robada. El cajero sospechó y llamó a la policía. Al ser aprehendidas se les encontró numerosas tarjetas de crédito robadas. Quedaron en libertad poco después.

Apenas dos semanas más tarde, Brunner acompañada de Catherine ‘Gypsy’ Share, Dennis Rice, Charles Lovett, Larry Bailey y Kenneth Como, atracaron una armería, llevándose 143 rifles que cargaron en su camioneta. El empleado de la tienda pulsó la alarma silenciosa y la policía les sorprendió mientras huían del lugar, cercándoles e impidiendo su marcha tras un intenso tiroteo en el que fueron heridos Brunner, Catherine Share y Larry Bailey Según comentó la policía días después, que con el armamento robado el grupo pretendía secuestrar un avión y matar a un pasajero cada hora hasta que se pusiera en libertad a Manson y los demás miembros de ‘la familia’ que se encontraban encarcelados.  Brunner fue la testigo clave en la acusación del asesinato de Hinman, puesto que ella estuvo presente cuando Manson le cortó una oreja y seguidamente Beausoleil acabó con su vida. Fue condenada a 20 de años de prisión, saliendo en libertad condicional en 1977.

Lynette Fromme

A pesar de no cometer ninguno de los asesinatos, Fromme pasó algún tiempo entre rejas condenada por obstrucción a la justicia haciendo que los miembros de ‘la familia’ testificaran y negarse ella misma de igual modo. Acampó junto al resto de miembros de ‘la familia’ frente al juzgado donde se celebró el juicio contra Manson y los demás sectarios. Manson se tatuó una ‘x’ en el entrecejo que tiempo después convirtió en una esvástica. Como muestra de la lealtad a Manson, Fromme y los campistas se raparon la cabeza al cero y se grabaron a cuchillo una ‘x’ en la frente, al igual que Krenwinkel y Van Houten. Pero el hecho más notorio de Fromme fue cuando el 5 de septiembre de 1975, disfrazada de monja y empuñando un pistola, intentó asesinar al presidente de los Estados Unidos, Gerald Ford. Aunque fue condenada a cadena perpetua por este hecho, en agosto de 2009 se le concedió la libertad condicional.

Linda Kasabian

Fue la testigo clave en el juicio por los asesinatos en el hogar de los Polanski-Tate y el matrimonio LaBianca puesto que ella estuvo esperando en el vehículo esperando en las afueras de la residencia de Tate. Al oír los gritos de las víctimas se acercó al lugar y presenció el asesinato de Frykowski a manos de Watson. La noche siguiente fue con Manson, Watson, Krenwinkel, Van Houten y Grogan a la casa de los LaBianca y al igual que en el chalet de los Tate-Polanski se quedó esperando en el vehículo. Esa misma noche, Manson envió a Kasabian, Atkins y Grogan a que mataran al actor Saladin Nader, con quien Linda había tenido una relación anteriormente. Kasabian llamó a la puerta equivocada deliberadamente de otro apartamento para evitar el crimen. Dos días después, huyó del rancho Spahn a casa de su madre, horrorizada y arrepentida. Posteriormente ha concedido algunas entrevistas y participado en documentales contando los crímenes y su vida con ‘la familia’.

Charles Manson

Fue condenado por conspiración al asesinato. Al igual que los demás miembros de ‘la familia’ le fue conmutada la pena capital por cadena perpetua. Murió en el hospital de Bakersfield, el 19 de noviembre de 2017 por causas naturales. Pasó tres cuartas partes de su vida en prisión. En contra de lo que se ha escrito y se sigue escribiendo, Charles Manson no fue un asesino en serie. No se ha podido demostrar que matara directamente a nadie. 

viernes, 3 de agosto de 2018

EL CRIMEN DE LOS MARQUESES DE URQUIJO


Si Agatha Christie hubiera vivido unos años más, podría haber escrita su última novela basándose en el crimen de los marqueses de Urquijo. De hecho, tendría todos los componentes al alcance: una casa en un barrio lujoso, unos asesinatos contra miembros de la alta sociedad -ella era gande de España- con varios sospechosos de su entorno más cercano, entre ellos el contable, los hijos, el exyerno, un mayordomo charlatán que parece saber mucho pero que en realidad no sabe nada y un perro como testigo de excepción que no ladra ante los intrusos que acceden al inmueble,…típicos personajes de sus novelas.

Los marqueses de Urquijo fueron asesinados la madrugada del 1 de agosto de 1980, pasando a ser unos de los crímenes más misteriosos de la historia criminal española contemporánea. El criminal o criminales, entraron en la vivienda de los marqueses, accedieron al dormitorio de Manuel de la Sierra Torres -los marqueses dormían en habitaciones distintas-. Fue ejecutado de un disparo en la nuca, a quemarropa y además presentaba señales de haber sido estrangulado. Después, alertada por el ruido, María Lourdes de Urquijo y Morenés, se acercó a la habitación de su marido quien corrió la misma suerte, recibiendo dos disparos. Por la mañana, trabajadores del servicio doméstico del chalet de Somosaguas, descubrieron los cadáveres. Cuando llegó la policía, los cuerpos habían sido lavados y varios documentos de la caja fuerte habían sido destruidos.



El principal sospechoso fue Rafael “Rafi” Escobedo, exmarido de la hija de los marqueses, Myriam de la Sierra quienes estuvieron casados tan sólo seis meses y al parecer él no había asimilado nada bien dicha separación. Escobedo apareció horas después después de los asesinatos, al igual que Diego Martínez Herrera, administrador de los marqueses, quien se presentó en el chalet vestido de riguroso luto, cuando no había trascendido la noticia de los crímenes. A los ocho meses, Escobedo fue detenido. Las investigaciones policiales determinaron que los disparos sobre los marqueses se produjeron con una pistola Star, modelo F, calibre 22 cuyo titular era el padre del acusado.

En 1983 se abrió otro sumario, por el que aparecían en escena otros dos sospechosos. Uno de ellos fue Mauricio López-Roberts, marqués de Torrehermosa y amigo íntimo de Escobedo, a quien se le acusó de encubrimiento, después de declarar que había prestado a Javier Anastasio –segundo personaje que aparecía en la nueva trama- 25.000 pesetas (150 €) para que se marchara a Londres, una vez que Escobedo fue detenido. López-Roberts pasó una breve estancia en prisión, quedando en libertad provisional tras pagar 500.000 pesetas  (3.000 €) de fianza. Anastasio, por su parte, fue detenido como coautor criminal, estando entre rejas provisionalmente hasta 1987. Aprovechó la libertad para fugarse del país. En 2010 prescribió el delito y se retiraron los cargos que pesaban sobre él. Actualmente vive en España.

Rafael Escobedo fue el único condenado en firme, en principio por autoinculparse aunque posteriormente se retractara. Por ello, le cayeron 53 años de prisión. Abandonado y depresivo, se volvió adicto a las drogas y acabó muriendo entre rejas el 27 de julio de 1988, no sin antes confesarse en el programa televisivo de Jesús Quintero “El perro verde”, de Televisión Española, en la que admitía que la vida en prisión lo había destruido y que se refugiaba en las drogas para sobrevivir, ya que su intención era ahorcarse porque no tenía ninguna esperanza, y así lo hizo, con las sábanas de su cama anudadas en los barrotes de la ventana de su celda.

El crimen de los Urquijo dejó muchas incógnitas sin resolver, desde quién(es) lo cometieron hasta el por qué. Fue muy mediático en su época y se especuló con varias teorías. Una de ellas se basa en que los hijos de los marqueses pudieran haber sido los inductores para quedarse con la herencia. Otra, que Rafael Escobedo acabara con la vida de sus suegros por despecho, ya que consideraría al marqués como responsable de la separación con Myriam, que al no tener ni oficio ni beneficio aunque provenía de una familia ‘bien’, no era del agrado del marqués. Otro de los posibles móviles que se barajaron fue la oposición de éste a la fusión del Banco Urquijo -del que era principal accionista- y el Hispano, ya que meses después del doble crimen, se produjo. También se especuló con la muerte de Rafi Escobedo, ya que se sospechó que este no se suicidó. Además la pistola y los casquillos encontrados en la finca de los Escobedo, desaparecieron misteriosamente del edificio público donde estaban custodiados antes de aportarlos como pruebas en el juicio.

“Solo o en compañía de otros”, reza la sentencia. Una frase que lo dice todo y no aclara nada. Lástima que Agatha Christie no viviera más. Seguro que Hercules Poirot hubiera descubierto el enigmático entuerto.

lunes, 30 de julio de 2018

EGEDIUS SCHIFFER: EL ESTRANGULADOR DE AACHEN


El ‘modus operandi’ de este asesino serial alemán fue siempre el mismo: con su vehículo recogía a chicas cuando salían de las discotecas, algunas de las cuales hacían auto-stop, para luego abusar de ellas sexualmente y asesinarlas.

La primera víctima fue Marion G., de 18 años de edad. Una madrugada veraniega del mes de julio de 1983, subió al vehículo de Schiffer en una parada de bus de Alsdorf. La chica, luchó con todas sus fuerzas, evitando la violación pero no su asesinato. Fue estrangulada, desnudada y arrojada a un estanque.

Un día frío de febrero de 1984, la adolescente de 15 años de edad Andrea W. se encontraba haciendo auto-stop después de salir de una discoteca en Würselen. Subió al coche de Schiffer. Fue violada y estrangulada. Su cuerpo fue encontrado en un camino rural.

31 de agosto de 1984. En la carretera B-221, cerca de Geilenkirchen. Angelika S., de 17 años de edad sube a un coche después de pasar un buen rato en una discoteca cercana. El cuerpo de la joven, vestido únicamente con un sujetador y medias, fue descubierto en un bosque.
Una noche de diciembre de 1985, Marion L., de 18 años, fue secuestrada, violada y asesinada en Aachen. Como las anteriores víctimas, subió al coche de Schiffer. Durante una hora, su captor estuvo conduciendo el vehículo con ella en el maletero hasta que encontró un lugar rural y solitario donde dejar el cuerpo desnudo y cubierto de hojas.

Cuatro años y medio después, el 16 de junio de 1990, Sabine N. Esta vez, al parecer la mujer de 31 años no subió voluntariamente al vehículo de Schiffer, tal y como hicieron las anteriores víctimas, sino que se dirigía andando hacia su casa, después de pasar un rato en el club “Inside”. Fue arrastrada contra su voluntad al vehículo de su asesino. Después, fue violada y estrangulada. Su cadáver fue encontrado un año después en un bosque cerca de Wegberg. Fue identificada, gracias a su dentadura.

Pero no fue hasta casi 17 años después de cometer el último crimen que fue arrestado por la policía, mientras recogía chatarra. Voluntariamente se prestó a dar muestras del ADN, que confirmaron la autoría de Egedius Schiffer en los asesinatos de las cinco mujeres, después de que coincidieran los restos biológicos en los cuerpos de las víctimas. Fue condenado a cadena perpetua.

El 22 de julio de 2018, el asesino que contaba con 62 años de edad, fue encontrado muerto en su celda de la prisión de Bochum. Conectó el cable de una lámpara a la red eléctrica, y éste a sus pezones y órganos genitales en una práctica sadomasoquista, lo que le costó la vida.

martes, 24 de julio de 2018

MASACRES ESTUDIANTILES (XIII): TIROTEO EN LA ESCUELA DE EPPSTEIN


Karel Charva buscaba una escuela donde perpetrar una masacre. Por la mañana temprano alquiló una furgoneta Volkswagen. Se supone que escogió la escuela de secundaria Freiherr-vom-Stein de Eppstein al azar. Para ello iba armado con dos pistolas semiautomáticas Smith & Wesson y Astra, con mucha munición.

A las 10:45 del 3 de junio de 1983, estacionó el vehículo en la entrada del instituto, entró en el recinto y se dirigió al aula donde el profesor Franz-Adolf Gehlhaar impartía una clase de inglés y disparó al maestro, quien se enfrentó a Charva y le rogó que no disparara a los chicos. Tras descerrajarle siete disparos y golpear su cuerpo en diversas ocasiones, comenzó a disparar sobre los alumnos, matando a tres e hiriendo a otros trece. Alarmado por los disparos, un maestro que impartía clases en un aula contigua, se dirigió al lugar para tratar de ayudar pero fue recibido a tiros, siendo asesinado. Seguidamente, un policía que impartía clases de seguridad vial en otra aula, corrió la misma suerte que el maestro.
Karel Charva

A las 11:15 y tras una negociación fallida con las unidades de policía que acudieron a la escuela, el asesino se retiró a otra aula, frente a la  que había cometido la masacre y se suicidó pegándose un tiro en la boca. El balance criminal fue de cinco personas asesinadas, otras catorce heridas y más de treinta niños sufrieron un shock. El primer maestro en recibir los disparos, pudo salvar su vida.

Karel Charva era un refugiado checo que huyó a Alemania Occidental después de que interviniera en los incidentes de la Primavera de Praga de 1968, en la que intervino militarmente el ejército soviético. Se le otorgó el estatus de refugiado político en 1971. Trabajó en la localidad de Darmstadt como taxista mientras estudiaba para ser maestro. En 1976 fue arrestado por aflojar las tuercas de las ruedas delanteras de dos vehículos. El motivo por el que lo hizo, no se sabe con certeza. Se sospecha que fue por algún motivo político.

En 1981 se instaló en Frankfurt, donde trabajó como guardia de seguridad. Sus vecinos lo recuerdan como una persona solitaria y reservada que escribía con máquina de escribir por las noches y estudiaba para convertirse en maestro. También fue socio de un club de tiro. Por ello compró de forma legal las dos pistolas con las que cometió la masacre. Varios testigos afirmaron que en las últimas semanas anteriores a los atentados se había vuelto cada vez más agresivo.

Se desconocen los motivos por los que cometió el tiroteo. Posiblemente la ira reprimida y la frustración desembocaron en un trastorno que le llevó a tan fatal desenlace.


jueves, 5 de julio de 2018

ELFRIEDE BLAUENSTEINER, LA ‘VIUDA NEGRA’ DE VIENA


Aunque fuera apodada como ‘viuda negra’, Elfriede Blauensteiner cometió su primer asesinato –presuntamente- sobre el conserje del edificio de apartamentos donde ella vivía, en 1981. Según ella tenía razones para ello porque era un ser despreciable, ya que maltrataba continuamente a su esposa e hijos, por lo que le ayudó a ‘suicidarse’.

El segundo crimen tampoco fue sobre su marido, sino a un anciano al que cuidaba, Otto Reinl, un diabético de 78 años con el que descubrió el que sería su ‘modus operandi’ en el futuro: jugando con la dosis de Euglucon -un medicamento para controlar el azúcar en sangre-, producía una muerte aparentemente natural. Pero el tercer desgraciado -ahora sí- sería su segundo marido, Rudolf Blauensteiner, quien probó la güadaña en forma de medicamento. Murió en agosto de 1992, después de estar en coma durante diez días. Una rica vecina de 84 años fue la siguiente en ser asesinada: Franziska Köberl dejó el mundo de los vivos contra natura en diciembre de 1992, no sin antes prestarle más de dos millones de chelines austriacos (unos 170.000 euros actuales).

Debido a que era una jugadora compulsiva y perdió muchísimo dinero en los casinos, comenzó a desarrollar una carrera criminal para apoderarse de las propiedades y el dinero de ancianos. Con ayuda de su abogado, quien prepararía testamentos cuya heredera fuera ella, después Elfriede les administraría el Euglucon mezclado con el antidepresivo Anafranil. Para contactar con las víctimas, se anunciaba en los periódicos en busca de hombres para compartir su vida. Una vez contactaba con ellos, lo demás era fácil, caían presas en sus telarañas, les administraba el cocktail fatal de medicamentos y cuando perdían el pulso vital nadie dudaría que la muerte no fuera natural debido a su avanzada edad, no antes de haber firmado su sentencia de muerte en forma de herencia.

La era ‘post anuncio’ había llegado y tejió una nueva telaraña para su próxima víctima: Friedrich Döcker, de 64 años. Se casaron al poco de conocerse y cambió la escritura de su propiedad para incluir a su ‘enamorada’. El destino de Friedrich estaba visto para sentencia, aunque le costó dejar este mundo ya que sobrevivió a una sobredosis de Euglucon, el 11 de junio de 1995 fallecería por una neumonía bilateral resultante de un fallo cardiovascular - esa fue la causa de la muerte, oficialmente- pero para entonces el nombre de Elfriede Blauensteiner ya volvía a aparecer en las páginas de contactos de la prensa local. Después de eso su viuda donó el cuerpo a la ciencia.



Alois Pilcher leyó en el periódico “Viuda, sesenta y cuatro...le gustaría compartir el otoño de su vida con un viudo.” Fue el (des)afortunado de entre muchos en ser seleccionado por la dueña de esas letras. En el punto de mira estaba un “casoplón” de 400.000 € actuales. Pero en esta ocasión la codicia le pudo y el procedimiento habitual fue más apresurado que en ocasiones anteriores. Una mañana, puso 70 dosis de Euglucon en el desayuno de Alois y cuando quedó inconsciente lo desnudó, lo abrigó con toallas mojadas y abrió las ventanas. El hombre desarrolló una neumonía y murió el 11 de noviembre de 1995. Pero la asesina no contaba con que antes de que apareciera ella en escena, la herencia de Alois Pilcher estaba adujicada a un sobrino suyo quien sospechó que la muerte de su tío no fue por muerte natural, por lo que consiguió que se exhumara el cadáver. Ese fue el principio del fin de la carrera criminal de Elfriede.

En el mes de febrero de 1997 se celebró el juicio por el asesinato de Alois Pilcher. Se convirtió en un circo mediático en el que relució el histrionismo de la asesina, que estaba acompañaba siempre de una cruz de oro con la que posaba delante de las cámaras. Además, mientras se encontraba en prisión escribió sus memorias y parte de esos escritos fueron publicados en un semanario austríaco.


Aunque admitió varios asesinatos en primera instancia, después se retractó, sin embargo, el 7 de marzo de 1997, el tribunal de Krems declaró su culpabilidad y fue sentenciada a cadena perpetua, que cumplió en la prisión de Schwarzau. Su abogado también fue condenado por complicidad. Al mismo tiempo, la policía siguió con sus investigaciones y tras conseguir las autopsias de Franziska Köberl y Friedrich Döcker, recibió otra sentencia adicional de cadena perpetua el 20 de abril de 2001, aunque los investigadores sospecharon de hasta un total de quince asesinatos.

El 16 de noviembre de 2003, Elfriede Martha Blauensteiner, murió en prisión, a la edad de 72 años, a causa de un tumor cerebral.