A SANGRE FRÍA: enero 2018

viernes, 26 de enero de 2018

MASACRES ESTUDIANTILES XII: LA MASACRE DE LA UNIVERSIDAD DE FULLERTON

Armado con un rifle semiautomático, calibre 22 que había adquirido poco antes en Buena Park Kmart, Edward, conserje de la biblioteca en la Universidad de Fullerton se dirigió hacia el sótano del edificio. Bajando por las escaleras fue en busca de víctimas. La caza sobre colegas, profesores, técnicos…daba igual, no iba a por nadie en concreto pero a por todos a la vez. A algunos les perdonó la vida, a otros los ejecutó. Persiguió por un pasillo estrecho y sin ventanas a dos conserjes, Debbie Paulsen y Donald Karges, disparándoles. El siguiente fue Bruce Jacobson, un técnico de sonido. Al profesor Seth Fessenden y al fotógrafo Paul F. Herzberg, les disparó también cuando huían tratando de entrar en un ascensor que tomó él, no sin antes enfrentarse con su jefe, Maynard Hoffman al que hirió. Al subir a la primera planta, se encontró con una estudiante apoyada en una pared, a quien ignoró. En cambio, entró en la sala de artes gráficas, golpeando al artista Frank Teplansky por dos veces, en la espalda y la cabeza. Después disparó a Stephen Becker, auxiliar de biblioteca e hijo de Ernest Becker -uno de los fundadores de la universidad- y a Donald Keran quienes intentaron quitarle el rifle. El propio Stephen Becker recibió un disparo que lo mató en el acto mientras perseguía al asesino en su huída. Acto seguido el chasquido del percutor anunciaba que el rifle se había quedado sin munición. Salió corriendo, tomó su coche y se dirigió hacia el hotel donde trabajaba la que era aún su esposa. Llamó a la policía y anunció lo que había hecho. Pidió que vinieran a detenerle. El resultado: siete muertos y dos heridos.


Antecendentes violentos

Edward Charles Allaway, nació en 1939 en Michigan. Al entrar en la adultez comenzó a presentar síntomas de inestabilidad mental al intentar suicidarse, por lo que ingresó en un hospital psiquiátrico donde recibió terapia. Más tarde tuvo conflictos en la fábrica Chrysler donde trabajaba como operario, cuando a un compañero le golpeó contra una maquinaria.

A principios de 1973, su primera esposa se divorció de él. Edward creía que su esposa le engañaba con otros hombres y que posaba para sesiones de fotos pornográficas. Más tarde, le diagnosticaron esquizofrenia paranoide.

En 1976, instalado en el condado de Orange (California), se casó de nuevo y un mes y medio antes de cometer los crímenes en la Universidad de Fullerton, su mujer se divorció de él por amenazarla con un cortaplumas ya que creía que le engañaba. Edward estaba convencido que los hombres que trabajaban con él en la universidad realizaban películas pornográficas con su esposa.


Juicio, consecuencias y privación de libertad

En 1977 se celebró el juicio y fue declarado culpable por un jurado, aunque el juez, en la segunda fase del juicio inimputable dado su estado mental, por lo que fue ingresado en un hospital psiquiátrico. Poco después del juicio, la hermana de Allaway se suicidó pegándose un tiro en el corazón.

En 1998, Edward Allaway con el apoyo de los psiquiátricos que le trataban solicitó la libertad con tratamiento ambulatorio. Los familiares de las víctimas se mostraron en contra y la solicitud fue denegada. Tambén en 2001 los médicos recomendaron su liberación pero nuevamente le fue denegada.

Desde 2010 permanece ingresado en el Patton State Hospital.



lunes, 22 de enero de 2018

ANTHONY SHORE: EL ASESINO DEL TORNIQUETE. PRIMER EJECUTADO DEL 2018 EN ESTADOS UNIDOS

Fue apodado como el ‘asesino del torniquete’ por la policía debido a la forma en que ejecutó a sus víctimas, y es que Anthony Shore se valió de este elemento fabricado por él mismo con cuerdas de nylon y varas de bambú para torturar y asesinar a cuatro chicas jóvenes en el área metropolitana de Houston, a las que tras rodear sus cuellos con las cuerdas, apretaba con las varas para darles muerte, después de agredirlas sexualmente.

El primer crimen lo cometió en 1986. Violó y asesinó a la adolescente de 15 años, Laurie Tremblay, cuyo cuerpo apareció junto las basuras en la puerta de un restaurante. Hizo lo mismo con otras tres víctimas. La segunda, María del Carmen Estrada, de 21 años, en 1992. El siguiente crimen lo cometió sobre una niña de tan sólo 9 años en 1994, de nombre Dana Rebollar que fue secuestrada mientras se dirigía andando a una tienda de comestibles. El cuarto en 1995, otra adolescente de 16 años llamada Dana Sánchez, fue asaltada mientras hacía autoestop.

En 1998, Shore cumplió condena por el abuso sexual sobre sus dos hijas, por lo que tuvo que dar muestras de su ADN. Escapó de la justicia tras quedar en libertad condicional, y no fue hasta 2003 que fue arrestado por el crimen de María del Carmen Estrada. En su día, se encontraron muestras del acusado en el cuerpo de la joven, por lo que gracias al ADN se le pudo condenar. Tras su arresto, confesó haber violado y asesinado a las demás víctimas, en las que también se encontraron restos de ADN del acusado.
Anthony Shore. Texas Department of Criminal Justice
En 2004 fue sentenciado a muerte. De nada sirvieron las alegaciones de la defensa, en las que aseguraban que el asesino sufría daños cerebrales desde la infancia, tras sufrir un accidente automovilístico –datos que no se pudieron probar-. Tampoco le sirvieron las diversas apelaciones y peticiones de clemencia por parte de sus abogados.

El 18 de octubre de 2017 estaba programada su ejecución pero se aplazó al encontrarse unas notas manuscritas, fotos y diverso material relacionado con el crimen de la adolescente Melissa Trotter, asesinada en 1998, por el que esperaba una sentencia de muerte otro convicto, Larry Swearingen que debía ser ejecutada el 18 de noviembre.

Tras comprobar que no había ningún vínculo entre Shore y el asesinato de Melissa Trotter, finalmente fue ejecutado el 18 de enero de 2018 a las 18:15 horas, por inyección letal en la cárcel de Huntsville, Texas. A las 18:28 horas, se certificó su muerte. En sus últimas palabras pidió perdón a las familias de las víctimas.




martes, 16 de enero de 2018

WILLIAM DATHAN HOLBERT: WILD BILL, EL ASESINO DE BOCAS DEL TORO

No se sabe con certeza el motivo por el cual la provincia panameña de Bocas del Toro fue bautizada así. Algunos lugareños afirman que se debe al nombre del último cacique que habitó la región, ‘Boka Toro’, un luchador de carácter temperamental. Otros, sin embargo apuntan a la denominación que hizo Cristóbal Colón del lugar cuando llegó en 1502 y divisar un peñasco, el cual tiene la forma de un “toro acostado con la boca abierta”. Otra acepción es que el ruido que surge del golpeo de las olas sobre los peñascos se asemejan al bramido de un toro enfurecido.

Sea como fuere, esta zona costera paradisiaca y tranquila es elegida por algunos estadounidenses adinerados para invertir y como no, para descansar pero el descanso fue perturbado durante dos años y medio no por un toro, sino por una bestia humana, apodada como ‘salvaje Bill’ que eligió esa zona para cometer sus crímenes. ¿Qué mejor lugar para matar y apoderarse de los bienes de sus víctimas y no ser descubierto que un lugar perdido en la costa panameña?
William Holbert y Laura Reese
A finales de 2007 el ‘salvaje Bill’ puso rumbo a Panamá junto a su esposa Laura Michelle Reese, huyendo de la justicia estadounidense. Por lo visto, William vendió presuntamente una propiedad de la que no era el titular en Carolina del Norte, del robo de un vehículo y usar nombres falsos para evitar a las autoridades en un total de seis estados.

A su llegada al país centroamericano, tanto él como su esposa cambiaron sus nombres –William Cortez y Jane Cortez-  y se pusieron manos a la obra, al acecho de ricos empresarios paisanos suyos para hacer “negocios”, dispuestos a “comprar” propiedades.
En diciembre de 2007 la pareja criminal vio un anuncio en el que se vendía una finca. Contactó con el propietario, Michael Brown quien se ofreció a hospedar al falso matrimonio Cortez.por unos días. Brown convivía con su esposa y su hijo de 18 años. Una vez ganada su confianza y sacarles la información que le interesaba (dinero en efectivo y depósitos bancarios) los mató uno por uno, el mismo día, en momentos diferentes, de un tiro en la cabeza y con alevosía. El mismo ‘salvaje Bill’ hizo el esfuerzo de cavar las tumbas en la propiedad. Después de enterrar los cuerpos, la finca pasó a llamarse ‘Hacienda Cortez’ y para no levantar sospechas a los vecinos del lugar les hizo saber que los Brown le habían vendido la propiedad y se habían marchado al extranjero.

La cuarta víctima

Bo Icelar, de 58 años de edad tenía dos fincas en Aguacate, el mismo término municipal donde se ubicaba ‘Hacienda Cortez’. Las propiedades figuraban a nombre de la sociedad Iguana Limited Corporation.

Un día de marzo de 2009, el ‘salvaje Bill’ contactó con él para hacerse con una de las fincas. En la residencia habitual, mientras negociaban el precio, Bo corrió la misma suerte que los Brown. A traición, el asesino le disparó en la nuca. Después de eso, cavó una fosa y lo enterró. Seguidamente se apoderó de las escrituras de la propiedad.

La quinta y última víctima

William Holbert y su esposa estaban desatados. Se habían integrado completamente al lugar y a sus gentes, incluso organizaban fiestas en ‘Hacienda Cortez’. Habían entablado amistad con varias personas, entre ellas con Cheryl Hugues, quien le había confesado a Bill que se sentía muy deprimida, ya que su marido tenía una amante y ella quería vender el hotel que regentaba e irse de Bocas del Toro y, como no podía ser de otro modo, al ‘salvaje Bill’ se le dibujaron el símbolo del dólar en sus pupilas, por lo que una noche de abril de 2010 invitó a su amiga a cenar en ‘su’ finca, aprovechando que Laura se encontraba de viaje. Organizó el banquete –sepultura incluida- y después de la velada, con sangre fría y alevosía la mató con el mismo ‘modus operandi’ que las anteriores víctimas, de un tiro en la nuca. Tras enterrar el cuerpo, se hizo con su teléfono móvil y mandó el siguiente mensaje a sus contactos: “Me voy a otro país en velero”.

Y como no, se hizo con el hotel y los bienes de Cheryl. Para celebrarlo se fue con la Sra. Cortez de vacaciones al fresco de las montañas en Boquete, pero allí, en su descanso recibió la llamada de un amigo advirtiéndole de que la policía le buscaba.
Finca robada a Cheryl Hugues


Denuncia, juicio y sentencia

El 12 de julio de 2010, Keith Martin, presentó una denuncia ante la policía por la desaparición de su esposa, Cheryl Hugues. Hacía meses que no sabía nada de ella y sospechaba que William Holbert tenía algo que ver.
Los investigadores encontraron el cuerpo de Cheryl enterrado en la finca de ‘Hacienda Cortez’. Rápidamente cursaron una orden internacional de búsqueda y captura.
A finales de julio de 2010 los ‘Señores’ Cortez fueron detenidos en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, confesando Holbert todos los crímenes con pelos y señales.
En julio de 2017 tuvo lugar el juicio y el 14 de agosto se hizo pública la sentencia, en la que William Holbert fue condenado a 47 años y un mes de prisión y su esposa Laura Reese a 26 años y 4 meses por complicidad.