A SANGRE FRÍA: marzo 2018

viernes, 23 de marzo de 2018

CARLTON GARY: EL ESTRANGULADOR DE LAS MEDIAS

Carlton Gary nació el 24 de septiembre de 1950 en Columbus (Georgia). Povenía de una familia muy pobre y desestructurada. Gary solamente vio a su padre una vez, cuando tenía doce años. Solía quedarse con sus tías la mayor parte del tiempo.
En su infancia, Gary se lesionó gravemente en la cabeza cuando cursaba la escuela primaria, tras un accidente en el recreo. Su adolescencia estuvo marcada por el consumo de drogas y el inicio de su particular carrera criminal. Entre las edades de 14 y 18 años, fue arrestado varias veces por robo, incendio premeditado y asalto.
Durante ese tiempo, también se casó con una mujer llamada Sheila, y tuvo dos hijos. En 1970, se mudó a Albany, Nueva York, donde tenía planes de convertirse en cantante, pero continuó con sus actividades delictivas, agravándose a partir de 1969 cuando presuntamente violó y asesinó a una mujer. Por aquél entonces fue condenado a tan sólo cinco años de prisión, por la imputación solamente de robo, cargándole el muerto a un cómplice.

En 1977 fue condenado por robar a una mujer, otra vez, aunque también, como en el anterior caso sufrió de violación y una tentativa de asesinato. Cuando Carlton estaba cumpliendo condena por ello, escapó de la prisión donde estaba recluido y huyó a su ciudad, Columbus, en Georgia. Mientras, aprovechó para cometer una serie de violaciones y asesinatos en serie. Desde el 11 de septiembre de 1977 y el 20 de abril de 1978, el instinto criminal de Gary se destapó por completo y asaltó presuntamente a nueve mujeres en sus propias casas. A siete de ellas les dio muerte con sus propias medias, estrangulándolas. Fue su ‘modus operandi’. Tenían entre 59 y 89 años de edad. Después, dejó de matar en Georgia. Se trasladó a Carolina del Sur, y un tiempo después fue detenido por atraco y pasó un tiempo entre rejas.

No fue hasta 1984 que la policía de Columbus relacionó a Carlton Gary con los asesinatos cometidos en 1977, tras el hallazgo de una pistola robada en 1977 cerca del lugar donde se cometió uno de los asesinatos y que poseía uno de los familiares del criminal. Las huellas dactilares que se descubrieron en el arma coincidían con las que se hallaron en las viviendas de tres de las mujeres asesinadas. Poco después, el ADN de Gary encontrado en el cuerpo de una mujer que fue agredida sexualmente y asesinada en Nueva York en 1975, le inculpaba en la que sería su cuarta víctima oficial y novena presunta.

En 1984 fue detenido en un motel de Albany (Georgia) y en 1986 fue condenado a pena de muerte, que se ejecutó el jueves 15 de marzo de 2018 a las 22:33 hora local, por inyección letal. El reo tenía 67 años de edad y lejos de arrepentirse por los crímenes cometidos, siempre alegó que había sido condenado por un montaje orquestado por la policía y la fiscalía, incluso rechazó la posibilidad de elegir menú en su última cena y pronunciar sus últimas palabras antes de ser ejecutado.

Fuentes:

Greig, Charlotte (2005). Evil Serial Killers: In the Minds of Monsters. New York: Barnes & Noble. p. 162.
http://www.elnuevoherald.com/noticias/estados-unidos/article205460719.html


miércoles, 21 de marzo de 2018

EVGENIY CHUPLINSKY: EL MANÍACO DE NOVOSIBIRSK


Chuplinsky coincide con su paisano Mijail Popkov en ser los dos asesinos en serie de mujeres en la misma región de Siberia, aunque en ciudades distintas. Mientras Popkov asesinaba y violaba en Irkutsk, Chuplinsky mataba a unos 1800 km más al oeste, en Novosibirsk, la capital de la Región Federal de Siberia. Además, los dos eran policías y coincidieron en el tiempo de algunos de los crímenes, del año 1998 al 2000.

En la última década del siglo XX, Chuplinsky era policía de un departamento de seguridad en el que tenía bastante trato con prostitutas, con las que mantenía relaciones sexuales frecuentemente. No contento con ello, a muchas de ellas las asesinaba después, marcando un pentagrama en los rostros y dejando extraños amuletos junto a los cuerpos que descuartizaba para dificultar su identificación, a los que además les extraía el corazón, todo ello quizás para despistar a los investigadores.

Entre 1998 y 2005, Chuplinsky mató a 19 mujeres de entre 18 y 31 años. Contactaba con ellas en las calles de Novosibirsk. Las llevaba a lugares apartados como zonas boscosas o basureros y allí mantenía relaciones sexuales, las asesinaba, mutilaba y colocaba sus cabezas en bolsas o sus propias capuchas. Después de desmembrar sus cuerpos, los dejaba en diferentes lugares de la ciudad.
Foto: Alexander Kryazhev / Ria Novosti
Después de retirarse como policía, trabajó como taxista y constructor y siguió matando. En 2006 fue detenido tras ser acusado por un asesinato aunque no se pudo demostrar su autoría. Diez años después fue arrestado y esta vez se pudieron reunir pruebas que demostraron su culpabilidad.

Si bien se le achacan 19 asesinatos, se sospecha que pudo cometer más y que tras su primera detención pudiera haber sido más cauteloso y enterrar los cadáveres, según la abogada  acusadora.

El 6 de marzo de 2018 fue declarado culpable por un tribunal de Novosibirsk, después de que los psiquiatras forenses certificaran que tiene una atracción irresistible hacia los homicidios y una compulsión hacia el necrosadismo, sin embargo es penalmente imputable ya que es consciente de sus actos, y es por ello que fue condenado a cadena perpetua, otra coincidencia más con su colega Popkov, con la diferencia que Evgeniy Chuplinsky, no confesó los crímenes.