A SANGRE FRÍA: 2019

lunes, 18 de febrero de 2019

HU WANLIN: EL CURANDERO DE LA MUERTE


Nacido en la ciudad china de Mianyang en 1949. No se conoce ciertamente nada de su infancia, en la que presumiblemente tuvo una vida mísera y carente de un hogar normal. En su adolescencia fue un prófugo de la justicia por la comisión de delitos menores, hasta que ya en la edad adulta ingresa en prisión en 1980 por estafa, homicidio, secuestro y trata de blancas.

En prisión no se le ocurre nada mejor que abrir un consultorio médico convenciendo a los demás reclusos que tiene un don para curar. Así, en 1997, cuando sale en libertad se frota las manos pensando en la cantidad de yuanes que va a ganar a costa de la salud de los inocentes ciudadanos que van a pasar por su nueva consulta. Ni corto ni perezoso abre dos clínicas al norte de China, en la provincia de Shaanxi. Pero en febrero de 1998 fueron clausuradas por la autoridad local debido a la ilegalidad del negocio, ya que se empieza a sospechar que varios pacientes de Wanlin han muerto por la ingesta de hierbas que éste les ha recetado, las cuales contienen altas dosis de sulfato de sodio, que en grandes cantidades es venenoso.


En junio de 1998, Hu Wanlin se establece en la ciudad de Shangqiu, en la provincia central de Henan. Allí se presenta como sanador del rito qigong, una práctica sanatoria ancestral consistente en la meditación, la respiración y el ejercicio físico, pero claro a veces se puede complementar con ciertas dosis de terapia herbicida. A sus pacientes les convence que con sus técnicas puede curar el cáncer, el SIDA y otras dolencias. Wanlin se viene arriba y abre dos clínicas en dos ciudades de la provincia de Shaanxi: una en Taiyuan, donde mueren 20 pacientes y otra en Zhongnanshan, con 146 víctimas; las dos son cerradas por la policía. Rápidamente se traslada a otra ciudad, Shangqiu, donde es contratado en un centro médico; allí otros 30 pacientes que están bajo su cuidado, mueren.

En 1999 fue detenido y en octubre del año 2000 incomprensiblemente es condenado a 15 de años de prisión y una multa de 150.000 yuanes (19.000 €), a pesar de las pruebas policiales y de testigos de víctimas aportadas.

En 2011 fue liberado y como no, siguió practicando el curanderismo. Esta vez haciendo creer que el agua causa enfermedades. Con este pretexto hacía que sus pacientes se deshidratasen con una “medicina mágica” a base de sales. Así, murió un joven de 22 años cuya autopsia practicada se descubrió en su cuerpo gran cantidad de sal. En noviembre de 2014 fue nuevamente condenado a 15 años de prisión y otra multa.

En China, el seguro médico público es muy limitado y no hay una cobertura sanitaria total. Por esta causa unida a una creencia muy arraigada en la sociedad a las técnicas curativas ancestrales,  la población china se ve empujada a utilizar la medicina tradicional.



jueves, 24 de enero de 2019

MASACRES ESCOLARES (XIV): EL TIROTEO DE LA ESCUELA CLEVELAND


Como cualquier lunes ordinario, el director de la Escuela Cleveland de San Diego, California, se disponía a abrir las puertas del centro, cuando de repente alguien comenzó a disparar sobre los niños que se disponían a entrar. En su intento de ayudarlos, el director Burton Wragg, de 53 años de edad murió en el intento. Lo mismo le ocurrió al conserje Mike Suchar, de 56. Estas dos fueron las víctimas mortales de los 30 disparos perpetrados por Brenda Spencer, que apostada con su rifle Ruger del calibre 22 en la ventana de su casa, frente a la escuela se dedicó a disparar aquel lunes 29 de enero de 1979, hiriendo además a ocho niños y a un policía que tras recibir el aviso acudió al lugar.

Brenda, de 16 años de edad, aficionada a las armas, la violencia, con tendencias suicidas y que odiaba a la policía, vivía prácticamente en la indigencia con su padre alcohólico. Por si eso fuera poco, su padre le regaló las recién pasadas navidades el rifle con mira telescópica y 500 cartuchos de munición.

Cuando dejó de disparar se atrincheró en su casa. Mientras, habló con un periodista por teléfono, quien le preguntó por qué lo hizo. La respuesta fue simple: “No me gustan los lunes. Esto anima el día”. Después de horas de negociación con la policía, se entregó sin oponer resistencia.

El 5 de julio de 1980, recién cumplidos los 18 años fue condenada a “sentencia indeterminada” o lo que es lo mismo, la imposición de una pena de prisión determinada en función de la conducta del penado. Se declaró culpable de los cargos de los que se le acusaba. En prisión fue diagnosticada como epiléptica y si bien ha pedido varias veces la libertad condicional, en todas se le ha denegado debido a su inestabilidad mental, incluyendo episodios de intentos de suicidio y esquizofrenia.

La escuela Cleveland cerró sus puertas en 1983 debido a la ausencia de alumnos desde que se produjo el tiroteo. En el edificio fue colocada una placa en memoria de las víctimas.

Brenda Spencer sirvió de inspiración a Bob Geldof para componer la canción “I don’t like Mondays”, interpretada por el propio Geldof y su grupo musical  Boomtown Rats.

lunes, 21 de enero de 2019

ABRAAO JOSÉ BUENO: EL ÁNGEL DE LA MUERTE DE RÍO


El joven enfermero de 28 años, no hacía honor a su apellido. Detenido el 11 de noviembre de 2005, se le acusó de asesinar a cuatro niños y el intento de asesinato de otros cuatro, enfermos de leucemia, SIDA y otras dolencias. Su modus operandi era provocar una parada respiratoria sobre niños bajo su cuidado en el lnstituto de Puericultura y Pediatría Martagao Gesteira, en Río de Janeiro.

Abraao inyectaba a los niños un cocktail de medicamentos compuesto por sedantes, barbitúricos y bloqueadores musculares para provocarles una parada respiratoria. Después pedía ayuda médica. Se proponía llamar la atención y ganar prestigio médico.

Los crímenes fueron investigados después de que unos 15 menores sufrieran paradas respiratorias en un periodo corto de tiempo, empeorando su ya delicada salud. Para ello una doctora lo estuvo vigilando hasta que fue descubierto. El día de su detención se le encontró en una bolsa de su propiedad los medicamentos que suministraba a los menores.

En el juicio, la defensa de Bueno argumentó frívolamente que el enfermero mató a personas que debido a sus enfermedades ya estaban condenadas a morir. Finalmente, el 15 de mayo de 2008, un tribunal federal brasileño lo condenó a 110 años de prisión.

viernes, 11 de enero de 2019

ALLAN LEGERE: EL MONSTRUO DE MIRAMICHI


La noche del 21 de junio de 1986, los jóvenes Todd Matchett, Scott Curtis y Allan Legere, de 38 años de edad, cortaron el suministro eléctrico de una zona de la ciudad de Miramichi, provincia de New Brunswick (Canadá) para asaltar la tienda de John Glendenning y su esposa y robar la caja fuerte. La pareja de ancianos fueron fuertemente golpeados, y la mujer agredida sexualmente por el trío de criminales. Mary Glendenning se arrastró como pudo hasta alcanzar el teléfono mientras su esposo yacía muerto en el suelo. Pudo marcar el número de emergencias mientras el lugar ardía por un fuego provocado por los criminales. La policía llegó a tiempo para dar alcance a los asaltantes que fueron detenidos. En el juicio, Todd Matchett confesó haber matado a John Glendenning y golpear brutalmente a Mary, aunque alegó que Legere era el cabecilla de la banda. Los tres fueron condenados por asesinato y agresión sexual.

El 3 de mayo de 1989, Allan Legere Fue trasladado a un hospital de Moncton para tratar una infección de oído. Después de ser atendido por los servicios médicos se le dio permiso para entrar solo al cuarto de baño. Con una ganzúa fabricada por él mismo y que escondía en un cigarro pudo liberarse de las esposas. Cuando salió blandió un elemento cortante hecho también por él mismo, que escondía en su cuerpo y escapó del hospital.



Estuvo fugado durante seis meses. Entre mayo y noviembre de 1989 sembró el pánico en Chatham, Miramichi y Newcastle. Durante este tiempo asesinó y agredió sexualmente a tres mujeres: Annie Flam, de 75 años y las hermanas Donna y Linda Lou Daughney, de 45 y 41 años, respectivamente, asaltadas en su propia casa que después prendió fuego. Asimismo asesinó a un reverendo, James Smith, de 69 años de edad para robar la caja fuerte de la rectoría en la Iglesia de la Santísima Virgen María de Chatham (New Brunswick) y después huir en el coche del religioso. La ola de crímenes, agresiones, asaltos e incendios que dejó tras de sí provocó que personas que vivían solas se trasladaran a vivir con sus allegados; cuando oscurecía las calles estaban vacías de gente, incluso las ventas de armas se dispararon; hasta el tradicional “truco-trato” y los festivales de Halloween de Miramichi se cancelaron.

Legere tenía a todos los cuerpos policiales movilizados en su búsqueda y a toda la población de la zona en alerta. Así, el 23 de noviembre de 1989 en Saint John, secuestró un taxi a punta de pistola y obligó al conductor Ron Gomke a que lo llevara a Moncton. Las carreteras estaban heladas y nevaba copiosamente. Por ello, el taxista en un momento dado perdió el control del vehículo y se estrelló contra un banco de nieve. Un vehículo conducido por la agente de policía Michelle Mercer, que se encontraba fuera de servicio se detuvo. Ahora Legere tenía a dos rehenes y obligó a subir a la agente de policía y al taxista en el vehículo de esta. Posteriormente se detuvieron en una gasolinera para repostar. Gomke y Mercer pudieron escapar en su vehículo. Rápidamente dieron aviso a las autoridades policiales que cercaron todas las carreteras de la zona. A la mañana siguiente, Legere que había secuestrado a un hombre con su camión fue detenido en un control policial, sin oponer resistencia.

En 1991 se celebraron los juicios contra Legere, que fue declarado culpable de cuatro asesinatos, entre otros delitos y condenado a cadena perpetua. El ADN conectó al acusado con las tres escenas del crimen, siendo la primera vez que se usó la prueba del ADN para incriminar a un acusado en Canadá.